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Violencia laboral: el 60 por ciento de las denuncias son hechas por mujeres

La amplia mayoría de los que ejercen el acoso son hombres. El 30 por ciento de los denunciantes recibe tratamiento de salud. Cómo incide la crisis económica al ejercicio de la violencia en el trabajo. El relevamiento fue realizado en la provincia de Santa Fe.

Un informe elaborado por el Ministerio de Trabajo de Santa Fe da cuenta de las mediciones de los hechos de violencia laboral en el sector privado que llegaron a denunciarse ante la Dirección Provincial de Trabajo Decente durante 2018 y 2019 y los modos de intervención para su resolución.

Si a la incertidumbre que la economía recesiva representa para el mercado laboral se le suma el malestar en el ambiente de trabajo, no es casual que las personas que acuden a las entrevistas con el equipo de abordaje se encuentren atravesando un alto nivel de estrés y con un gran temor a perder el empleo, escenario que se ha agravado notoriamente en el último año, donde se detecta como la principal preocupación.

Perfil de los denunciantes

El promedio de edad de las personas que realizan consultas se ubica entre los 35 y 38 años, con una distribución relativamente pareja en “campana” entre los 22 y los 50 años, aunque con cierta preeminencia en los más jóvenes.

En relación al sexo, si bien la Violencia Laboral afecta a todas las personas, se evidencia que la mayoría de las denunciantes son mujeres: alcanza el 60 por ciento de las consultas. No obstante, y considerando la fuerte irrupción de esta discusión en la agenda pública, se observa que en la actualidad existe una mayor conciencia respecto de los derechos y garantías que asisten a las mujeres.

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En cuanto a la antigüedad laboral, las mediciones arrojan que casi el 70 por ciento de las consultas recibidas corresponde a trabajadores y trabajadoras que transitan los primeros años en su lugar de trabajo (el 31 por ciento posee menos de un año de antigüedad, mientras que el 38 se ubica entre los dos y los cinco años). “Esta circunstancia podría suponer un mayor grado de exposición a situaciones de violencia o acoso de las personas que inician sus trayectorias en una organización, mientras que, a medida que un trabajador o trabajadora logra consolidarse en su puesto de trabajo pareciera manifestarse con menor frecuencia”, se agrega en el análisis.

Más del 30% de las personas manifiesta estar recibiendo algún tipo de tratamiento de salud vinculado a al malestar generado por la situación denunciada, a pesar de no estar reconocida como enfermedad laboral en la normativa vigente.

Perfil del acosador

En contraste con el de los denunciantes, al analizar el perfil del acosador se evidencia nuevamente una disparidad respecto del sexo: el 62 por ciento de los denunciados son hombres, mientras que de mujeres se registra un 38 por ciento. Esta cifra consolida la tendencia que se verificaba en años anteriores.

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Los datos recabadosdan cuenta de la preponderancia de las mujeres como víctimas en los casos analizados. Sin embargo, vemos que el hostigamiento hacia ellas es ejercido tanto por varones (33 por ciento), como por mujeres (27 por ciento). Contrariamente, cuando los ellos son acosados, el hostigamiento ejercido por varones (27 por ciento) más que duplica al de las mujeres (13 por ciento).

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Relación de jerarquía

Al igual que en los años anteriores, en el 93 por ciento de las consultas recibidas los acosadores o acosadoras se ubican en una posición jerárquica superior a las víctimas del hostigamiento, mientras que en el 6 por ciento de los casos se evidencia violencia ejercida entre pares. Solo se registró una denuncia en donde el acoso se dirigió de un inferior a un superior en la jerarquía.

“Estos datos dan cuenta de la innegable relación entre las lógicas de poder que atraviesan a las organizaciones y los vínculos de hostigamiento que se dan entre sus miembros, reforzando la perspectiva de abordaje de esta problemática en la provincia de Santa Fe, que considera la Violencia y el Acoso Laboral como ‘el ejercicio abusivo de poder que tiene por finalidad someter o excluir a un trabajador o trabajadora de su lugar de trabajo’”, plantea el informe.

Intervenciones ante las denuncias

Del relevamiento se desprende que casi el 60 por ciento de las mediaciones realizadas por el área de Violencia Laboral consisten en el asesoramiento, capacitación y orientación a las personas que realizan consultas. Mientras que en el 40 por ciento restante se procede a activar un protocolo de intervención.

“El asesoramiento permite despejar dudas, establecer con mayor claridad el encuadre de la situación que atraviesa la supuesta víctima y ordenar la estrategia a seguir”, especifica el texto difundido por el Ministerio de Trabajo. Y aclara que no siempre la problemática descripta en las entrevistas se corresponde con el encuadre de la Violencia Laboral, “en cuyo caso se intenta acompañar al trabajador o trabajadora en el recorrido que corresponda. En no pocos casos, las personas buscan simplemente un espacio de escucha que no se traduce en una denuncia. De modo que se les ofrece un ámbito de contención, que les ayude a ordenar su situación, analizar alternativas y, en definitiva, lograr un mayor empoderamiento de su propia posición”, remarca.

Eventualmente, los trabajadores, al momento de las entrevistas, deciden no denunciar a su agresor por miedo a la posible represalia o a quedarse sin trabajo. En los casos en los que se aplica un protocolo de intervención resulta que la mayoría de las consultas (casi el 57 por ciento) concluyen satisfactoriamente. Es decir que, luego de las entrevistas con los denunciantes y los representantes de las empresas u organizaciones, el conflicto se transforma y redunda en una recomposición del ámbito de trabajo desde la perspectiva de la víctima. Por el contrario, en el 30 por ciento de los casos, el resultado es la desvinculación de la persona denunciante de su lugar de trabajo, ya sea tanto por decisión de la empresa como de la persona denunciante. “Cabe resaltar que esto no necesariamente es un dato negativo, en ocasiones resulta que es la solución más segura o conveniente para la víctima”, explica el informe. El restante 12 por ciento de los casos son derivados según su naturaleza a donde corresponda.

En análisis concluye con la necesidad de avanzar hacia la sanción de una ley que establezca un encuadre normativo para atender la problemática de la violencia laboral en el sector privado.

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