Actualidad | Alberto Fernández | La Grieta

Una vecina de Funes le escribió a Alberto Fernández una carta "antigrieta" y él le respondió

Lo hizo a través de una misiva publicada en el diario Clarín el 11 de noviembre. Afirmó que si bien no votó al presidente electo le desea lo mejor para el bienestar de todos los argentinos.

Una mujer que vive en Funes decidió escribirle una carta al presidente electo, Alberto Fernández, saludándolo por el triunfo y para pedirle que una a todos los argentinos. La misma fue publicada en el diario Clarín el 11 de noviembre. Fernández no tardó en responderle.

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Liza Martínez Prieto, la autora de la carta.
Liza Martínez Prieto, la autora de la carta.

Liza Martínez Prieto es la autora de la misiva y afirmó que no votó al presidente electo pero que sin embargo, en una clara intención por terminar por la grieta que tanto mal ha hecho, la mujer reconoció que también es su presidente y que le desea lo mejor para el bienestar de todo el país. “Yo no te voté, Alberto. Igual, a partir del 10 de diciembre serás mi Presidente, así que te doy la bienvenida. Reconozco que me cuesta decirlo porque esperaba otra cosa, pero elijo no regodearme en la queja y en el lamento”, manifestó al comienzo de la carta.

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"Te pido que nos tengas en cuenta a esa mitad del país que no te votó, que gobiernes también para nosotros. Te encomiendo una tarea muy difícil, quizás la que más nos cuesta: saber escuchar", expresó también y sumó: "te pido que cuando hables, lo hagas para todos. Y obviemos los discursos en los que se culpan mutuamente, basta de “herencias recibidas” y “hagamos el esfuerzo”. En la misma consideró también que el actual presidente Mauricio Macri se equivocó cometiendo el error de no escuchar a la gente.

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Días después la respuesta llegó por parte de Alberto Fernández a través de un mail, en el mismo expresaba:

Aunque algunos días más tarde, confieso que creo que es una buena oportunidad para hablarte. Al hacerlo, siento también que puedo hablarle a muchos otros que no nos votaron pero valoran el debate democrático y desean lo mejor para nuestro país.

Creo que en Argentina hemos vivido muchos años de desencuentros. Posiciones enfrentadas que siempre hicieron difícil poder avanzar. Soy de los que creen que es hora de que antes de profundizar nuestras diferencias podamos potenciar nuestros puntos de encuentro. Es hora de construir puentes que nos acerquen.

Has dicho en tu carta, que estás haciendo un ejercicio de tolerancia. Yo quisiera que no toleres lo que pienso y expreso y solo te pediría que lo respetes. Tolerar significa tanto como aceptar a disgusto. Los argentinos debemos aprender a respetarnos. Simplemente respetar la diversidad propia de cualquier sociedad.

Quienes sobrevivimos la dictadura y nos reencontramos con la democracia, valoramos mucho el respeto del que piensa diferente. Alfonsín luchó cada día de su mandato por inculcarnos lo trascendental de la convivencia democrática.

En democracia no existe un pensamiento único. Convive un universo de ideas. Esas ideas se confrontan y generan debates. Todas las divergencias que allí asoman se zanjan periódicamente con el voto popular. Yo soy un cultor del debate porque creo que cuanto más libres sean las ideas mejor será nuestra sociedad. No importa si en el clamor alguien levanta la voz o su dedo índice. Si el debate es honesto, ello servirá a la reflexión colectiva.

En las elecciones de octubre hemos sido claramente los más votados. Es necesario entender que no hay una sociedad dividida en “mitades”. La mayoría de la sociedad rechazó seguir con este presente. Yo sé que eso no significa que nos hayan dado un cheque en blanco. Se muy bien que el deber que me cabe como Presidente electo es convocar a la convivencia y reclamar la ayuda de toda la sociedad argentina para hacer frente a las muchas y enormes dificultades que recibimos.

Y en la misma devolución también señaló:

Yo aspiro a terminar con la venganza y a unir a todos los argentinos más allá de las ideas e intereses que cada uno defiende. Necesitamos trabajar unidos, codo a codo, dejando de lado aquello que nos diferencia.

No soy yo el que va a definir culpables de este presente. Vengo a encarar el futuro conociendo perfectamente las causas que lo determinaron. Tengo la urgencia de sacar de la miseria y la pobreza a millones de argentinos. De alimentar a los que hoy pasan hambre. De reabrir las fábricas que han cerrado y llenarlas con hombres y mujeres que hoy deambulan en busca de un trabajo. De recuperar la educación pública. De promover la investigación científica. De hacer frente a una deuda que ha crecido irresponsablemente. Demasiadas urgencias que deberían ser las urgencias de todos nosotros.

Yo necesito que esos objetivos lo alcancemos entre todos. Los que trabajan y los que producen. Los que piensan como yo y los que no piensan como yo pero sueñan con la misma Argentina con la que yo sueño. He dicho muchas veces que no aspiro a ser un gran presidente de un país llamado Argentina. Sería muy feliz si simplemente fuera recordado como el presidente de un gran país.

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