Actualidad | Luis Novaresio

Un día el amor fue noticia: entre la visibilidad y el cotilleo

¿Lo querían? Lo tuvieron. Luis Novaresio 'confesó' quién es su compañero. Ahora, ¿qué debería significar este tipo de declaraciones por estos tiempos?. Un momento para pensar y empatizar.

Todo comenzó en los Martín Fierro de cable, cuando en su discurso dedicó el galardón que recibió a “su amor”. “Quiero dedicarlo a todos los que amamos. Estoy muy banal y muy frívolo, pero creo que si uno no puede reconocerse amante de los que ama, la vida no tiene sentido. No hace falta nombrarlos porque está absolutamente claro. Para vos, que te amo”, manifestó. La declaración no pasó desapercibida, y prontamente colegas empezaron a indagar: ¿quién era esa persona tan especial?.

Tras mensajes y llamados de diversos periodistas que tenían sed de obtener más detalles sobre lo dicho. Entre ellos el conductor de Intrusos, Jorge Rial, a quien Luis decidió responderle vía WhatsApp en pleno vivo de Intrusos: “antes de fin de año voy a hablar de todo con vos”. Teniendo en cuenta la gran repercusión que tiene el histórico ciclo de espectáculos, que además se emite por la pantalla de América -el mismo canal donde trabaja Novaresio-, la promesa de contar lejos de calmar las aguas, encendió aún más las llamaradas de las conjeturas en torno a la cuestión.

Días después el periodista, por distintas situaciones que siempre hay que entender, en una entrevista que dio a Florencia de la V en Flor de la tarde -por Magazine-, negó rotundamente toda relación entre su discurso en los Martin Fierro de cable y una declaración de amor. Justificó sus palabras diciendo que había tomado un poquito de más y se olvidó el nombre de su productor general, entonces ahí en una supuesta salida poco reflexiva dijo lo que se dijo. “Yo estoy muy bien pero hay que resolver este tema de la dedicatoria. Yo estaba seguro que el premio lo ganaba Sergio Lapegüe porque se lo re merece y como esa era una de las últimas termas, me relajé. Tomé un toque de vino pensando que no ganábamos, y cuando escuché dije: ‘Uy, ¿ahora qué digo?’. Me terminé olvidando el nombre de mi productor general y al final eso no fue ninguna declaración de amor”, sostuvo Novaresio.

Pero los días pasaron y el cotilleo de la prensa se mantuvo al pie del cañón. El tema ya había sido motivo de notas en portales días antes de los Martín Fierro de cable, por una foto que había circulado del periodista en un bar junto a su en ese momento todavía supuesta pareja. Luego de los sucesos que se desencadenaron después, aparecieron algunas más osadas que incluso ponían nombre y apellido: “Braulio Bauab, el supuesto novio de Luis Novaresio”, celebraban algunos titulares. Como muchas cosas en este rubro, que de algún modo se saben de antemano, se busca siempre el anuncio oficial y de primera mano de sus protagonistas, para así encauzar seriamente la noticia. Y eso, no tardó en llegar.

“Siempre creí que la felicidad era un hecho privado. Hoy sé además que compartirla la hace más plena”. Era viernes y con ese mensaje que acompañaba una foto de Luis junto al tan solicitado mediáticamente Braulio, el periodista subió una historia a su cuenta de Instagram que ya no dejaba más lugar a suposiciones. Finalmente su amor existía, Braulio estaba ahí con él, decidieron acompañarse, y ahora sí era una noticia real.

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Luis junto a Braulio.
Luis junto a Braulio.

¿Pero qué más se puede rescatar de una declaración sentimental?, más en un país como el nuestro donde hoy se supone que atraviesa un cambio de paradigma, de reivindicación de las libertades, de visibilidad y respeto históricos y, este tipo de actos ya no deberían sorprender demasiado.

Quizás sigue siendo valiente, muy valiente. No por la valentía individual en sí misma, sino porque sienta un ejemplo de inspiración, tratándose de una personalidad pública y con llegada a una gran cantidad de personas. Un empuje, una inyección de ánimo también, para muchos de su generación que se han criado en una sociedad más hostil, negados a expresar y vivir sus sentimientos más genuinos. Hombres y mujeres de la quinta década -de menos y de más también- “felizmente” casados y con hijos, en una relación enmarcada en la heteronormatividad que durante siglos fue la única aceptable, pero que llevan en su interior una deuda pendiente consigo mismos. Nadie niega que en esas construcciones no haya amor, de todos modos traer hijos al mundo podría ser considerado como uno de los actos de amor más grandes que existen. Tampoco nadie está obligado a salir de nada que no quiera salir, y mucho menos a llevar una etiqueta puesta. Pero hay algo en lo que al menos todos deberíamos hallar cierto consenso; en la libertad de vivir sin ataduras el ser humano se siente mejor. Con la transparencia como foco, con la tranquilidad de poder ser realmente quien uno es, solo de esa forma los momentos felices están más al alcance de la mano.

¿Por qué vivir con culpas?...

Soy de otra generación, antes eran todos mata putos. ¿Cómo le explico hoy a mis amigos de toda la vida? Tengo familia, mi mujer se muere si se entera.

Son típicas manifestaciones que resuenan, que no dejan de tener mérito y ser un reflejo de pura realidad, una clara manifestación de represión sumado al miedo más interno. Después de todo somos simples humanos, sumamente complejos a la vez. Pero en el miedo jamás se puede estar del todo bien, y menos bajo la peor de las negaciones; la propia. Al menos no para toda la vida. ¿Homofobia internalizada? No siempre y, no hay afirmación más reduccionista que esa, sería como echar culpas a la propia víctima, subestimar a la persona que en su interior solo entiende su propio mundo, sus experiencias y el contexto que lo rodea.

Hay algo muy en claro; si en este momento algún sentimiento atraviesa nuestro cuerpo es porque estamos vivos, somos presente, sin importar los años biológicos recorridos. En el contexto actual afortunadamente habrá muchos en los que apoyarse, sin negar que siguen existiendo obstáculos en el medio. Las dificultades son parte de cualquier camino que se emprenda, no solo de este. La vida es vida hasta el último respiro y en ese lapso es posible recalcular, deconstruirse y reconstruirse las veces que resulte necesario.

En otras regiones geográficas del inmenso mundo hay millones que aún hoy no corren la misma suerte, personas que incluso podrían estar decididas a afrontarse, pero que por fuerza mayor a su voluntad no pueden siquiera decidir; en algunos casos podría significar la pena de muerte... ¡Como si eso no pudiera configurar un incentivo para valorar la oportunidad de ser!.

Luis Novaresio con 55 años, en su actitud y decisión demostró que su camino recorrido no resultó en vano. Si alguien pregunta, ¿por qué negar el nombre de quien día a día te arranca más de una sonrisa?, de alguien que llena aún más de sentido el sentido mismo que supimos autoconstruir. Evadir de uno y de los demás solo malgasta salud y energía. La vida pasa como un soplido -también depende de cómo la vivas- y en el fondo de la superficialidad y la curiosidad que a muchos les despierte la intimidad de un personaje público, hay amor; la base de la vida misma. Además en este caso no cualquier amor, uno que costó innumerables luchas y esfuerzo, colectivo y casi siempre personal también. Afortunadamente las condiciones se van dando para que a los próximos les cueste todavía mucho menos.

Por más noticias como esta que inunden las planas de diarios y portales; de amor. Siendo idealistas claro, que bueno sería. Gracias, Luis.

A tener como prioridad: jamás hay que perderse de vivir.

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