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Un crimen sin condena que involucra a sicarios, barrabravas y un abogado penalista

Quedó absuelto el único acusado por el asesinato de un joven en 2016 que se había negado a disparar contra un barra de Newells. El vínculo de reconocido abogado penalista y una mujer muerta por error.

Este jueves la Justicia rosarina absolvió a Elías Emanuel Benegas, alias “Zapatito”, por el “estricto beneficio de la duda”. Benegas estaba acusado de haber disparado y asesinado a Jonathan Rosales la noche del 22 de junio de 2016 en Padre Giacone y Corrientes, en la zona sur de la ciudad.

La zaga de ese crimen comenzó cuando la víctima salía de visitar a su hermana en Ombú y Pueyrredón junto a su mujer, Brisa Ojeda, y su pequeña hija de 8 meses. Luego de transitar algunas cuadras a bordo de su motocicleta, Jonathan advirtió que eran perseguidos por un automóvil y tras realizar algunas maniobras para evadirlo, fue embestido. Los tres cayeron a una zanja y allí, Benegas, quien viajaba de acompañante en el auto que era conducido por Ariel “Tubi” Segovia, ejecutó de cinco disparos a Rosales e hirió a Brisa en la pierna, convirtiéndose esta en la única testigo del crimen.

Tubi Segovia –asesinado en la cárcel de Coronda en abril 2018- se la tenía jurada a Jonathan Rosales. Según pudo develarse en las distintas audiencias del juicio, le había encargado que terminara con la vida de un reconocido hincha de Newells, Matías “Cuatrerito” Franchetti, que pretendía la jefatura de la barrabrava.

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Dos semanas antes del crimen de Rosales, el 7 de junio de 2016, otros dos jóvenes sicarios hicieron la tarea que él se negó a realizar: Franchetti fue ultimado en la puerta del club del Parque de la Independencia. Segovia fue detenido en octubre de ese mismo año.

“Amplialo para la semana que viene y yo veo si la hago desaparecer”, le dice Segovia a Cella

A los dos meses de quedar detenido Segovia se comunicó desde la cárcel de Coronda con su abogado, el reconocido penalista Marcos Cella. En una conversación telefónica que fue grabada, el recluso le pidió al letrado que retrase por unos días una rueda de reconocimiento. Allí, Brisa Ojeda iba a tratar de identificarlo como uno de los autores del crimen de Rosales, su esposo.

“Amplialo para la semana que viene y yo veo si la hago desaparecer”, le dice Segovia a Cella adrede para ganar tiempo. La audiencia efectivamente se postergó debido a que el abogado argumentó problemas personales.

El 16 de diciembre un grupo de personas fue hasta la casa de los Ojeda en Vera Mujica al 2900, golpearon la puerta y gritaron el nombre de Brisa. La que salió a atender fue Lorena, su hermana de 16 años, quien terminó acribillada a balazos y murió a los 21 días mientras permanecía internada. A Cella se lo imputó y condenó a tres años de prisión condicional por el delito de “impedimento de un acto funcional” como partícipe secundario del crimen Lorena Ojeda.

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Al inicio del juicio la fiscal Mariana Prunotto pidió 22 años de prisión para Elías Emanuel Benegas. Lo acusó del delito de “homicidio agravado por el uso de arma de fuego” contra Jonathan Rosales y “tentativa de homicidio agravado” contra Brisa Ojeda. Este jueves el tribunal a cargo del debate integrado por los jueces Juan Carlos Curto, Ismael Manfrin y Facundo Becerra, lo absolvieron por el estricto beneficio de la duda.

En la nota que publica el Diario La Capital el viernes pasado y lleva la firma del periodista Hernán Lascano, se reproducen con exactitud pasajes de la audiencia en la que declaró Brisa Ojeda ante el juez. No deja lugar a la duda: Brisa reconoció a quien los atacó esa noche de marzo en Padre Giaconne y Corrientes y por eso fue apuntada por los autores para hacerla callar. “La primera vez que Brisa declaró sobre lo ocurrido fue en la Fiscalía. ‘En el hospital me preguntó la policía, pero yo no les dije nada porque «Tubi» trabajaba con la policía. Él les pagaba’, sostuvo. También contó que conocía bien a ‘Zapatito’. ‘Se juntaban todos a comer asado e iban a la cancha cada vez que jugaba Newells. «Zapatito» y su mujer venían a comer a casa. A «Cuatrerito» también lo conocía de la cancha’.

‘Se juntaban todos a comer asado e iban a la cancha cada vez que jugaba Newells. «Zapatito» y su mujer venían a comer a casa. A «Cuatrerito» también lo conocía de la cancha’.

La fiscal insistió en que lo describiera a "Zapatito" Benegas para enfatizar en que Brisa lo conocía. ‘Flaco, no muy alto, pelo castaño. Tiene un tatuaje en el pecho, grande’, dijo. ‘¿Por qué mataron a Jonathan?’, le preguntó Prunotto a secas. ‘Porque «Tubi» Segovia le pidió que mate a «Cuatrerito» y él se negó’, dijo Brisa. ‘¿Por qué se negó?’, quiso saber la fiscal en el diálogo. ‘Se negó porque trabajaba de ayudante de albañil y se dedicaba a su familia, él no andaba en esas’, respondió Brisa. ‘¿Cómo sabés que fue por eso?’, insistió la fiscal. ‘Porque él me lo dijo, le contestó la muchacha con certeza´”.

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