Entretenimiento | Sandro |

Sandro, la gran bestia pop

El 19 de agosto de 1945 nació Roberto Sánchez, quien luego sería Sandro. A 75 años de su nacimiento, se descubre una canción inédita titulada 'No te vayas todavía'. Representantes del periodismo y la cultura nacional trazan un mapa integral de Sandro, el artista.

Sandro hubiese cumplido 75 años y su legado sigue instalado en la sociedad con una marca decisiva. La compañía discográfica (Sony) publicó una canción inédita después de diez años y siete meses de su muerte. Además del plano musical y este significativo estreno, en todo ese tiempo se han escrito algunos libros sobre su vida y su arte y se ha realizado un revisionismo de su vínculo con el cine. Todo este acervo cultural definitivamente lo erige como el gran artista pop que fue.

sandro 1.jpg

Jon Aguilera es músico, nació y vive en Junín, provincia de Buenos Aires. Junto con Nelson Pombal son productores y arregladores del material inédito de Sandro que se conoció y tendrá más sorpresas en un futuro cercano. La relación y el porqué es simple: vivió con Sandro en su casa de Banfield más de cuatro años y éste le dejó parte de su legado. El home studio, los pianos y consola, los tiene Jon. Cuando Sandro hizo refacciones en su estudio, le mandó todo a su casa de Junín y durante el 2007, revisando el material, Aguilera encontró grabaciones con la voz. “Entre todo lo que mandó, surgió el material inédito que estoy dirigiendo y trabajando con músicos de elite que formaron parte de sus bandas”.

Su padre, Rubén Aguilera, fue músico, productor y arreglador de Sandro durante diez años. Así fue que la relación con Jon se forjó cuando era un pequeño que andaba por la casa de la figura como si fuera alguien que nadie conoce. Cuando Sandro registraba tomas de voces, el pequeño Jon se escondía entre la funda del piano. Luego se ponía detrás de la barra, y le cobraba el café que tomaba él y sus músicos. También jugando a los siete años le rompió una colección barcos piratas que se lo recordaría quince años después cuando “lo adoptó”. Porque, cuando creció y se fue a estudiar a Buenos Aires, Sandro llamó a su padre y le dijo: “Rubén, acá estoy con Jon. Con tu permiso, desde ahora, en Buenos Aires el padre soy yo” Y terminó viviendo con él. ¿Con Sandro o con Roberto?

Jon se pronuncia John, pero Roberto le decía Jon, con la J bien marcada. Sí, Roberto, no Sandro. Porque así lo menciona durante -casi- toda la entrevista. Asegura que vivó con ambos, “porque el personaje era muy fuerte”, pero al que más conoció fue a Roberto. Y como todo adolescente, les hizo todas las que podía. Hasta chocarle un auto en unas vacaciones en Mar del Plata. Hoy está abocado a la obra inédita de Sandro. Tiene el visto bueno de Olga Garaventa (última esposa) y una emoción que lo desborda. “Olga lo escuchó hace dos semanas y le gustó mucho. La verdad que sacar esto es un laburo impresionante. Roberto es un ícono y tenemos que cuidar a rajatabla todos los detalles. Tengo que tener un filtro y decidir, de todo lo que hay, qué es lo que beneficia a Sandro, no sacar por sacar. Lo primero que me planteo es qué aprobaría o le gustaría a él”.

sandro tapa libro.jpg

Sandro y la literatura

Algunos libros para conocer en profundidad y desde diferentes perspectivas quién fue Sandro.

La música de Sandro

La editorial exclusiva de música Gourmet Musical, publicó en noviembre del 2016 una patriada titulada “La música de Sandro -como se hicieron sus canciones- “. Un libro de 704 páginas, donde se recorre con precisión y exactitud cada sesión de grabación en estudio de Sandro. “Años de investigación y detallada escucha, de búsqueda de materiales de diferentes archivos, de una revisión exhaustiva de prensa, televisión y radio argentina e internacional y de más de 70 entrevistas –expresamente realizadas- con productores, arregladores, técnicos y músicos protagonistas y testigos de las grabaciones y giras de Sandro, hacen de este un trabajo único y pionero en su especie”, lo describen. Su autor es Pablo Alonso, músico y periodista.

Sandro, el ídolo

Darío Suaréz, periodista nacido en Junín, desde los once años se dedica a recolectar información y todo tipo de memorabilia sobre la vida de Sandro. ¿El resultado? Un libro impactante por lo puntilloso y exacto de su día a día. Tanto que, durante el proceso, llamó la atención del mismísimo Sandro quien alentó a Suárez a terminar la tarea. Además, el autor fue integrante del Sandro International Fans Club. Edita Booket.

Sandro, el fuego eterno

Esta publicación es una obra de pluma exquisita. Mariano del Mazo a través de lazos biográficos atraviesa la vida de Sandro como personaje fundamental de la cultura pop argentina. El autor asegura que nunca fue fanático de Sandro y que no vivió la época de Sandro. Sin embargo, quiso zambullirse en su mundo sin pensar en otra cosa: “el libro se me ocurrió porque siempre me pareció un personaje muy completo, enigmático, como sabemos. Y poco abordado desde el lugar que yo quería abordarlo: no mitificarlo, sino contar su historia como símbolo del ascenso social. Me pareció que había un costado casi literario en ese misterio, en ese deslizarse primero por los clubes de Valentín Alsina y después en el Madison Square Garden y como una figura todo terreno, capaz de tener un programa de televisión, un sello propio y espectáculos prácticamente teatrales. Y también ese juego que él impuso, medio de cómic, de súper héroe, en insistir una y otra vez prácticamente hasta su muerte en diferenciar a Roberto Sánchez de Sandro”, explica.

También lo resalta como figura pop esencial describiéndolo de este modo: “es una figura pop porque es un gran artista, una gran esponja de su época. Gran creador, gran cantante y gran performer. Y tuvo una capacidad que quizás no está tan destacada, porque queda suspendido entre el Elvis criollo de los primeros años y el crooner baladista de los últimos. Pero él ha asimilado en distintas etapas de su carrera estando muy atento a lo que pasaba, siempre. Y supo sacar un poco de cada uno, un poco de Tom Jones, un poco de Elvis, un poco de Charles Aznavour, un poco de los cantores de tango que admiraba de chico, sobre todo Morán. La estrella pop también se ve en cualquiera de sus conciertos, o ver el clip de ‘Trigal’ que está metido en una de sus películas. Donde se ve una bomba sensual y erótica, casi un Rolling Stone de la canción”.

A su vez asegura que no fue aún más grande porque decidió quedarse no solo en Argentina, sino en un pedacito del sur de Buenos Aires. “Nunca se movió más allá de un triángulo: Valentín Alsina donde nació, Lanús donde vivió un breve período, y Banfield. No se movió de ahí. En un momento lo habían tentado de radicarse en Miami y dijo que no, porque tenía la madre enferma. Hasta en eso tiene algo tanguero”, concluye. Edita Aguilar.

sandro susana tu me enloqueces.jpg

Sandro y el cine

Gustavo Escalante es cinéfilo. Trabaja en el Centro Audiovisual Rosario desde el 2003. Forma parte del comité organizador del festival de cine y video y, en ese sentido, fue jurado en numerosos festivales de todo el país. Trabajó como columnista de cine en medios de comunicación y es fuente de consulta permanente por su fiel registro y conocimiento. Además, es admirador de Sandro. Lo califica como un personaje netamente pop.Es la figura pop argentina por antonomasia para mí, y tiene todo: épica, humanidad, tragedia, humor, sensualidad y misterio”, resume. Sobre su relación con el cine dice: “hay que enmarcarla con el estado del cine argentino en esa época, fines de los sesenta y principios de los setenta. Después de una crisis de público, falta de subsidios estatales y un cansancio generacional, el cine se vale de algunas cosas. Entre esas, asimilar tópicos de la nueva cultura juvenil. Ídolos populares, llevarlos a la pantalla. Desde El Club del Clan, hasta las películas de Leonardo Favio –como cantante-, Palito Ortega, Leo Dan o Sandro. Cada uno de estos artistas la estaban rompiendo con sus canciones y se vehiculizaban esos éxitos con las discográficas y el cine. Y Sandro se los comía a todos”.

En 1969 le dan su primer protagónico, y “se vislumbra en la forma de pararse ante cámara que él quería el cine”. La locura estaba desatada. “Quiero llenarme de ti” tuvo más de dos millones de espectadores.

En 1976 pasa a dirigir, además de escribir y protagonizar. “Tú me enloqueces” se llama el film. “Es una película tabú, porque se vio en su momento y después no tuvo ninguna edición. Protagoniza con Susana Giménez, y es la que nunca pasan dentro de los especiales de su filmografía. Incluso no la incluyeron en su retrospectiva. Después se toma un descanso y regresa en 1980 con ‘Subí que te llevo’, mi primera recomendación de tres”.

Subí que te llevo:además de ser la última, acá hace de Sandro. Él es Sandro, una especie de langa. Y también interpreta otro papel, el de un hermano de él mismo, un empresario muy formal. Trabaja Darío Vittori, María Valenzuela, y aparece Fidel Pintos como portero de Canal 7. Y además interpreta –la canción- ‘Atmósfera Pesada’”. Dirige Rubén W. Cavallotti.

Quiero llenarme de ti:acá interpreta muchos de sus clásicos. Es la primera y tiene cosas rarísimas, como meter canciones donde nada tiene que ver la trama. Él tocaba en fiestas y lo contrata una ricachona oligarca para que amenice. Le echa el ojo y, en un impasse, él toca algo clásico. Y ahí ella le ofrece ayudarlo con su carrera para que sea un concertista y no un artista popular, y lo aísla de todo: su barrio, su familia, su novia (Soledad Silveyra). Por supuesto que vuelve al barrio, algo parecido a lo que pasó en la vida real, cuando rechaza instalarse en Miami”. Dirige Emilio Vieyra.

Operación Rosa Rosa:Con Laura Bove. Otra fantasía que tiene de una película al estilo James Bond. Pero para nada solemne, con pasos de comedia que no se ven en las otras películas. Acá se suelta y se reconoce como artista pop. Es ahí donde se destaca y brilla y es en esta película donde más se nota eso. Incluso más que un Bond, es más un perfil similar a una serie inglesa que se llamó Los Vengadores, donde había pasos de comedia”. Dirige Leo Fleider.

No como protagonista, pero sí con participación, había sido el “foco de conflicto” en el film “Convención de Vagabundos”, donde a Sandro se lo muestra completamente desenfrenado, revolcándose en el piso, con movimientos salvajes para la época (1965), mientras un montón de personas adultas cuestionan con palabras alusivas eso nuevo que se está imponiendo, que es el rock and roll.

Sandro y el rock

Como toda figura pop, también despierta polémicas. Muchas veces se ha forzado a decir que fue un pionero del rock argentino, cuando no es tan así, y tampoco -¡con todo lo que hizo!- es necesario endilgarle dicho título. Sí es cierto que en sus comienzos coqueteó con el rock and roll, y sus movimientos delirantes y su vestimenta simulaban ser un Elvis autóctono. También que interpretó canciones de Los Beatles o Bob Dylan. Al respecto José Bellas, periodista especializado en música, actualmente y desde hace muchos años en Clarín, opina: “Yo siempre lo vi así: Sandro tuvo un vínculo con el rock and roll como género, que lo atravesó, lo marcó y lo interpretó, en un momento. Era un chico de barrio que le gustaba la música y quería salir adelante, y le gustó el rock and roll. Pero tan poco como estuvo en él, se fue. Y esto es importante porque él hizo rock and roll cuando acá estábamos empezando a hacer rock, que es algo no tan genérico. En una época trascendental, donde los Beatles gritan socorro, los Stones cantan Satisfaction, donde muchachos –también Dylan- de veintitrés años están imbuidos por algo mucho más importante que un género. Justo en ese momento Sandro tiene mucho éxito bailando e interpretando rock, pero la cuestión de espantar a tres viejos, es menor. Como pionero del rock, me parece que no es”.

Este pensamiento se emparenta a una declaración del público que aparece en la película representativa de una etapa del rock argentino: “Hasta que se ponga el sol”, de 1973. Entre muchos testimonios hay uno que llama la atención. El periodista dice “hubo alguien que hizo rock que se llamó Sandro” y quien responde contesta “Sí, pero eso fue mucho antes y era rock and roll cuadrado, no el rock del que se habla ahora”.

Esto tiene sustento, en tanto que interpretó rock and roll solo dos años, en casi cuarenta de trayectoria. En los noventa hubo un rescate de algunos músicos vinculados al rock, sobre todo resaltan las figuras de Riff participando de su programa de tv, “Querido Sandro” y Charly García y Pedro Aznar invitándolo a interpretar una versión de “Rompan Todo” de Los Shakers, para su disco Tango 4. Y hacia finales de la década se publicó un disco tributo con todos intérpretes del universo del rock que se llamó “Tributo a Sandro, un disco de rock” que incluyó bandas como Los Visitantes, Virus, Divididos, Aterciopelados y la cantautora Javiera Mena. Pero paradójicamente la mayoría de las canciones son de su etapa fuera del rock and roll. Lo que habla una vez más que endilgarle una etiqueta es reduccionista, ya que estos registros son solo una muestra más del gran artista pop que fue.

Temas

Dejá tu comentario