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Rosario y Buenos Aires: ¿podrían unirse y conformar una megaciudad?

Algunos expertos plantean la posibilidad de que ambos centros urbanos conformen una "megalópolis". Hay quienes niegan estas teorías, pero aseguran que un fenómeno similar ya está ocurriendo y alertan por los nuevos desafíos en materia de coordinación urbanística.

Términos como área metropolitana, especialmente para definir al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), cobraron popularidad durante la pandemia para referirse a la región geográfica integrada por la ciudad de Buenos Aires y las 40 localidades que integran el conurbano. Rosario también tiene su área metropolitana y teorías urbanísticas plantean que, dada la cercanía con Buenos Aires, en algunas décadas ambos centros urbanos podrían unirse y conformar lo que se conoce como una “megalópolis” o "megaciudad". Otros expertos, en tanto, manifiestan opiniones encontradas con respecto a estas teorías, sin negar un fuerte proceso de interrelación entre las dos regiones.

Las ciudades ya no son entes aislados, sino que se las considera como parte de un sistema que involucra a las localidades cercanas con las que tienen una constante interacción. El doctor en urbanismo, Thomas Massin, definió en su tesis en cotutela entre la Facultad de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad de París, al corredor que une las áreas metropolitanas de Buenos Aires y Rosario, paralelamente al río Paraná como “un espacio complejo de la metropolización”. En dicho estudio puso especial atención en el eje fluvial integrado por el río Paraná y el Río de La Plata, el cual considera un elemento territorial estructurador de la actividad económica e industrial, que en consecuencia genera una constante interrelación entre las localidades comprendidas por el área que va desde el Gran La Plata, pasando por el Gran Buenos Aires, hasta el Gran Rosario.

El fenómeno de las megaciudades se replica a nivel mundial. Un ejemplo es el caso de "BosWash", un espacio metropolitano de localidades que siguen una continuidad urbana en el noreste de Estados Unidos. El término es producto de la unión de las sílabas iniciales de las dos ciudades extremos del área: Boston y Washington, las cuales delimitan y unen un territorio de más de 400 kilómetros de extensión. Del mismo modo, urbanistas internacionales hablan de una incipiente megalópolis argentina comprendida por el corredor La Plata - Buenos Aires - Rosario y en algunos casos lo extienden hasta la ciudad de Santa Fe.

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BosWash, la megaciudad norteamericana con Washington en su extremo sudeste y Boston en el noreste.
BosWash, la megaciudad norteamericana con Washington en su extremo sudeste y Boston en el noreste.

En cuanto a la posibilidad de que en Argentina se replique el mismo fenómeno entre Rosario y Buenos Aires, Versión Rosario consultó a la doctora en arquitectura especializada en urbanismo y planeamiento territorial e investigadora del CONICET, Cecilia Galimberti, quien afirmó que no cree cercana una posible conurbación, es decir una continuidad urbana física entre ambos centros. De todas maneras, destacó que la fuerte interrelación que ambas regiones mantienen entre sí, especialmente a nivel productivo y logístico, hace que en la actualidad formen parte de un área común. “Se trata del corredor productivo industrial más importante de Argentina y uno de los principales a escala global”, aseguró.

Por otro lado, explicó que en términos académicos ya no se utiliza el concepto de “áreas metropolitanas”, sino que se habla de “regiones metropolitanas”. Así, el término de regiones engloba un concepto mucho más extenso, que define relaciones más diversas y complejas entre las áreas geográficas involucradas.

“El concepto de áreas metropolitanas surge a mediados del siglo XX en Estados Unidos y luego su utilización se expandió a distintos lugares del planeta”, indicó Galimberti y comentó que en las últimas décadas del siglo XX muchos autores comenzaron a hablar de la “explosión de la ciudad”, a raíz de los nuevos procesos y dinámicas de metropolización, donde las ciudades rompieron con sus propios límites geográficos. En esa línea, referentes del urbanismo, entre los que se destacan Manuel Castells o Peter Hall, utilizaron el término “regiones metropolitanas” para definir a este fenómeno. “El nuevo término posibilita una mirada regional, que contempla los nuevos intercambios que ocurren entre las regiones”, aseguró la investigadora.

“Cuando estamos hablando de megaciudad que involucre una continuidad física, es decir conurbación entre una ciudad y otra, no creo para nada que Rosario se pueda conurbar con el AMBA”, aseveró Galimberti y añadió: “aunque en base a este cambio de mirada en las dinámicas metropolitanas, ya están dadas las interrelaciones y no es a futuro pensar en una integración o articulación entre el Área Metropolitana de Rosario (AMR) y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Esa integración está dada hoy desde distintas perspectivas: por lo productivo y lo logístico”.

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Vistal satelital del Área Metropolitana de Rosario (AMR) y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Vistal satelital del Área Metropolitana de Rosario (AMR) y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

El ECOM, un ente articulador de políticas urbanas

En Rosario existe el Ente de Coordinación Metropolitana (ECOM), el cual se presenta en su página web oficial como una institución que busca “apuntalar un desarrollo territorial equilibrado e integrado del Área Metropolitana de Rosario (AMR)”.

En la actualidad está compuesto por la ciudad de Rosario y 25 municipios y comunas del Gran Rosario, entre las que se encuentran:

  • Pueblo Esther
  • Arroyo Seco
  • Capitán Bermúdez
  • Fray Luis Beltrán
  • Funes
  • Granadero Baigorria
  • Pérez
  • San Lorenzo
  • Villa Constitución
  • Villa Gobernador Gálvez
  • Acebal
  • Álvarez
  • Alvear
  • Carmen del Sauce
  • Coronel Domínguez
  • Empalme Villa Constitución
  • Fighiera
  • General Lagos
  • Ibarlucea
  • Pavón
  • Piñero
  • Pueblo Andino
  • Ricardone
  • Soldini
  • Zavalla

A su vez, el Ente se destaca por ser una asociación voluntaria de municipios, es decir que la localidad que forma parte del ECOM es aquella cuyo intendente o presidente comunal tiene la voluntad política de incorporarla al organismo de coordinación.

Cecilia Galimberti, quien además fue asesora del ECOM, afirmó que la definición de territorialidad “no es cerrada”, por lo que se pueden incluir nuevos municipios. Aunque explicó que en algunos casos, como por ejemplo el de San Nicolás de los Arroyos, provincia de Buenos Aires, que si bien tiene una gran interacción con Rosario (incluyen una línea de colectivos inteurbanos -línea A- en la que diariamente viajan pasajeros desde y hacia una y otra ciudad), la articulación de políticas se complica al tratarse de otra jurisdicción provincial. Por ese motivo, más allá de la relación que la mencionada localidad tenga hoy con Rosario, no resulta pertinente incorporarla a una institución como el ECOM.

En ese sentido la experta destacó la necesidad de abordar las problemáticas de las regiones que se interconectan desde distintas temáticas, ya sea por servicios, o de manera productiva o logística. En ese caso, el ECOM busca coordinar de forma eficiente estas políticas.

“Cuanto más localidades están involucradas es mucho más difícil la coordinación y el acuerdo de directrices y desarrollos. El AMBA tiene este problema, con más de 40 localidades que lo integran es complicado ponerse de acuerdo ante determinadas temáticas, más cuando hay distintos signos políticos y distintas miradas”, aseguró Galimberti y señaló que se trata de asegurar “la gobernanza de las regiones”.

Rosario, una ciudad con proyección regional desde sus inicios

En el primer plan regulador que se realizó en Rosario entre 1929 y 1935 ya se tuvo en cuenta la mirada regional para definir las transformaciones locales. En el documento que vio la luz en 1935 y que llevó la firma de Angel Guido, Della Paolera y Farengo se planteó, entre otras cuestiones, la creación de una red de subterráneos como complemento al transporte ferroviario de la época.

Además, ya por aquel momento hubo muchas hipótesis acerca de la expansión de la ciudad por sobre sus límites geográficos, basadas en proyecciones de crecimiento poblacional. Tal es así, que en la década de 1930 se consideraba que para 1960 Rosario iba a tener 2 millones de habitantes. Luego a fines de los 60 en el plan regulador de 1968, se proyectó una ciudad para el año 2036 de 2 millones 300 mil habitantes. En 2020 se tiene conocimiento que esto finalmente no sucedió y, según el último censo realizado en 2010, Rosario apenas llega al millón de habitantes sin contar su región metropolitana.

Con la vuelta de la democracia se llevaron a cabo estudios donde determinaron que Rosario desaceleró enormemente la tendencia de crecimiento poblacional que tenía a principios del siglo XX. Esa condición se mantiene en la actualidad, ya que la ciudad presenta una baja tasa de crecimiento poblacional. Esto se explica en el hecho de que la población creció en otras localidades del área metropolitana, es decir se asentó por fuera de la ciudad. La población metropolitana ascendía en 2010 a los 1.691.880 habitantes.

Calle Sarmiento Rosario 1960.png
La calle Sarmiento en 1960.
La calle Sarmiento en 1960.

La expansión de las grandes urbes y la consolidación de nuevas regiones metropolitanas constituye un enorme desafío para los gobiernos en cuanto a desarrollar una adecuada planificación urbana estratégica. En situaciones de conurbación de nuevas áreas pobladas, cuestiones como la provisión de servicios públicos y la movilidad, con proyectos como los trenes metropolitanos, se convierten en fundamentales para el desarrollo social y productivo de una región. En sintonía, debe procurarse la creación de nuevos asentamientos urbanos de manera planificada y ordenada, evitando la dispersión en lugares que carecen de una correcta conectividad y servicios básicos, como sucede en muchos barrios del AMBA y del AMR que surgieron en los últimos años.

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Vista aérea de la ciudad de Rosario desde la zona de Puerto Norte.
Vista aérea de la ciudad de Rosario desde la zona de Puerto Norte.

En el caso particular de Rosario, el nodo portuario agroexportador superó en 2019 el desempeño registrado en el puerto estadounidense de Nueva Orleans y el brasileño de Santos, convirtiendo a los puertos del Gran Rosario en el principal polo exportador de oleaginosas del mundo. A su vez, el área genera el primer Producto Geográfico Bruto (PGB) del país, superando al Gran Buenos Aires y al Gran Córdoba. En ese sentido, la interrelación lógistica y comercial, ya sea vía terrestre, aérea y fluvial, con otra región de gran importancia como Buenos Aires, debe involucrar en las próximas décadas el trabajo coordinado de los tres niveles del Estado: municipales, provinciales y nacional, para de esa forma asegurar un desarrollo sostenible en el largo plazo que resulte beneficioso no solo para los actores involucrados directamente, sino para el país en general.

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