Actualidad | Mateo Salvatto

¿Quién es Mateo Salvatto?, el joven que apuesta a quedarse en la Argentina

Con solo 18 años creó una aplicación para que personas con discapacidad se puedan comunicar. Gran promesa del mundo de la innovación tecnológica. En Twitter expresó su decisión de quedarse en el país, y llovieron las críticas.

Mateo Salvatto acaba de cumplir 21 años y desde los 15 que se manifiesta un apasionado de la robótica. Actualmente dirige Asteroid Technologies, una start up cuyo objetivo es desarrollar soluciones tecnológicas que han ayudado a millones de personas con distintas discapacidades alrededor del mundo, su caballito de batalla: "Háblalo App", una aplicación destinada a asistir personas con dificultades para comunicarse. A su vez, es director de innovación de la escuela ORT Argentina y se autodefine como "orgullosamente argentino".

El joven, que además es muy activo en las redes sociales, se expresó en las últimas horas sobre una nota publicada en el diario La Nación que planteaba un tema más que recurrente para los argentinos en época de crisis: "¿La salida es Ezeiza?", titulaba la nota que abordaba el tema de los jóvenes profesionales argentinos que buscan su rumbo en el exterior. Mateo no dudó y, siendo él mismo un emprender de alto impacto que decidió apostar por su país, compartió la publicación en su cuenta de Twitter y acotó junto a la misma: "No. La salida es quedarse y luchar por construir el país que soñamos. Se puede".

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Las críticas, que no distinguieron colores ni banderas políticas, no tardaron en llegar y recibió comentarios como; "no te pases de patriota", otros en los que señalaban que en un país "con menos delincuentes se puede crecer mejor", algunos con un tono muy desesperanzado aseguraban que en la Argentina "al que labura lo dejan sin futuro". Y también estuvieron aquellos más tajantes, y a decir verdad, con muy poco argumento: "hay que irse mientras se pueda, no pierdan el tiempo" o directamente que Argentina "es un país de mierda". De todas formas, hubo otros usuarios, que sí manifestaron aprobación ante la posición del joven, aunque en general quedaron opacados entre tanta negatividad.

Ante esa catarata de críticas, Mateo podría haber optado por seguir disfrutando de sus vacaciones, como contó que lo está y que fue usado también en su contra, algo que suele suceder en las redes sociales donde muchas veces se entremezclan como modo de ataque circunstancias personales que poco tienen que ver. Bien podría haber hecho oídos sordos y a otra cosa, pero decidió redoblar su apuesta y argumentar la posición tomada. "Ayer me pegaron de todos los colores políticos, rangos etarios y nacionalidades por decir que la salida no es Ezeiza. Acá está mí respuesta. Se puede", escribió en un tuit junto a un video que grabó él mismo.

"Antes de hablar particularmente sobre el tuit que causó tanto revuelo ayer, me gustaría hablar de tres cosas", comenzó diciendo. "Primero, sí. Estoy de vacaciones en Europa. Y por estar de vacaciones en Europa no tengo menos derecho de opinar como ustedes sobre lo que pasa en nuestro país", dijo y prosiguió: "segundo, se me acusó de no saber lo que es pagar impuestos por tener 21 años, cuando tengo dos laburos, doy conferencias y tengo una empresa instalada en Argentina. Con lo cual sufro la presión tibutaria como cualquiera de ustedes". "Por último, se me acusó de no entender la realidad del país por ser un cheto, acomodado, de una familia de clase alta. Cuando todo eso es mentira. Vengo de una familia de clase media y conozco Argentina perfectamente porque tuve la suerte de recorrer 18 de 23 provincias y tener amigos en cada un de ellas", finalizó con su introducción.

"Mucha gente entendió en mi tuit que yo le quise decir a la juventud argentina que se tiene que quedar a luchar, que no se puede ir, y eso no fue lo que yo dije", explicó luego.

"El titular de La Nación decía 'la salida es Ezeiza', y para mi la salida no es Ezeiza. Me explico: Argentina está inmersa desde hace muchísimos años en un modelo difuncional de país, que lo viene destruyendo sistemáticamente alrededor de los años hasta llevarnos a la catástrofe que nos encontramos hoy", señaló Salvatto.

Y ahí argumentó de manera contundente el porqué de su posición: "si queremos salir de esta catástrofe, si queremos reconstruir el país que tuvimos, definitivamente tenemos que luchar, tenemos que trabajar juntos. Y los que más fuerzas tenemos para luchar, como hemos visto en los comentarios del tuit de ayer, somos los jóvenes. Y más que nada con los cambios y revoluciones que se vienen en el futuro muy cercano".

"Si vos sos joven, tenés la oportunidad de irte, tenés ganar de irte, andá. Seguro que la vas a romper y te deseo la mayor de la suertes", expresó y añadió: "lo que digo es; yo soy joven, elijo quedarme, porque creo que laburando juntos podemos crear la Argentina que queremos".

Con respecto a las distintas respuestas de desaprobación que le manifestaron muchos usuarios, les replicó: "mucha gente me contestó que es un país de mierda, un país de porquería. Me rehúso a creer que un país con cinco premios Nobel, con cinco empresas unicornio, y con la grandeza de Argentina es un país de mierda".

"Me llamaron iluso, ingenuo, pendejo sin experiencia, por tener esperanza. Prefiero ser un ingenuo, un iluso con esperanza, a resignarme que Argentina es inviable", dijo y reafirmó su postura: "yo elijo creer en que Argentina va a volver a ser lo que era, y que juntos vamos a construir la Argentina del futuro y la vamos a sacar adelante". Finalmente, concluyó: "espero que muchos y muchas compartan mi opinión y trabajemos juntos para lograrlo".

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El mensaje de Mateo Salvatto llega en un momento más que oportuno. Lo grande no es grande sino desde los cimientos, y la historia a lo largo y ancho del mundo ha dejado más que demostrada la experiencia de pueblos y naciones que se han levantado de inmensas catástrofes, quizás mucho peores que las debacles económicas que viene padeciendo la Argentina a través de las décadas. Y solo con voluntad, fuerza, trabajo, y con la cuota infaltable de esperanza y de bien común eso es posible. Pero para que eso sea posible, hay que empezar por estar.

"Si lo queréis, no será una leyenda", decía un viejo conocido.

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