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Qué opinan influercers rosarinas a las que alcanzaría la regulación de la actividad

Un proyecto de ley busca regular las actividades económicas de personas que utilizan las redes sociales para promocionar productos. Dos exponentes de Rosario con más de cien mil seguidores dan su parecer.

En las redes sociales existen personas que mediante su exposición han generado el advenimiento de seguidores y seguidoras fieles a lo que se comunica en propuestas específicas. Se los etiqueta como influencers, y técnicamente serían personas que ejercen influencia para que se concrete un acto concluyente. Ya sea comprar algo, seguir a otra cuenta o modificar ideas y pensamientos, por ejemplo. La cuarentena posibilitó que la explosión de estas “nuevas” formas de comunicación sea aún más exhibida, y desde la Cámara de Senadores aparece la posibilidad de un proyecto de ley que pretende regular la actividad económica de influencers.

Lo particular sería que esta regulación se aplicaría directamente sobre las personas o las cuentas y no sobre la plataforma en sí. O sea, si hubiera que pagar un canon no lo haría Instagram o Snapchat, sino la marca, empresa o persona que, en servicios publicitarios digitales y en redes de telecomunicaciones por vía electrónica, promocionen productos.

Rocío Hernández y Carmen Asenjo, son dos influencers rosarinas que ofrecen diferentes propuestas. Ambas entrarían dentro de las categorías que se verían abarcadas por la reglamentación.

Carmen Asenjo es licenciada en administración de empresas, pero trabaja de blogger de moda. Tiene cuenta en Instagram, una página web, un canal de YouTube, perfil en Facebook y plataforma en Spotify. Viva la moda es su espacio multiplataforma. “Es un lugar que fomenta hablar de ropa y no de cuerpos. También propone impulsar el consumo local y los diseñadores locales. Eso es un poco el objetivo de Viva la moda, y es de lo que trabajo, básicamente”, dijo. Tiene más de 110 mil seguidores con quienes mantiene una constante ida y vuelta “que es lo que las redes sociales permiten y la hacen diferentes a otros medios masivos de comunicación”, describió.

Carmen está de acuerdo con que se regule la actividad. “Hace varios años que las redes sociales son una fuente de trabajo para muchas personas, además de ser un espacio de publicidad para muchas marcas y empresas. Entonces creo que hoy la justicia se está dando cuenta de que hay muchos presupuestos que antes estaban destinados a la publicidad tradicional –revistas, diarios, radios y canales de tv- se trasladó a otras plataformas en las que no están reguladas. Me parece correcto e imprescindible que se regule, pero con conocimiento”, argumentó Carmen.

Y en este punto especificó: “este proyecto de ley está enfocado en aquellas personas que trabajan de influencers. Ya hay algo raro en la definición cuando dice quiénes son influencers. Utiliza tres cosas para definirlo: en primer lugar, una persona que influencia a otra en la compra. Y eso no es una definición muy concreta, porque cualquier persona puede influenciar a otra en la compra. Luego dice personas que tienen cuentas verificadas. Eso está bueno, pero es incompleto, porque no todas las personas que trabajan en redes sociales están verificadas, por ejemplo, mi caso. Por último, dice personas con muchos seguidores. Y no aclara qué es mucho. Sin contar que hay mucha gente con muchos seguidores truchos, pagos. Entonces desde el vamos el proyecto me parece que es bastante pobre en su información”, completó.

Rocío Hernández es Licenciada en Nutrición, psicóloga social, posgraduada en nutrición vegana/vegetariana. Además es docente en la Universidad Nacional de Rosario y tiene una maestría en Salud Pública en curso. También se definió como activista política. En Instagram se la conoce como Nutri Loca y la siguen más de 110 mil personas. A diferencia de Carmen, aclaró que no vive de sus publicaciones en Instagram, pero entiende que es un lugar importante para poder difundir lo que hace, aunque “de otra manera”. “Lo he hablado con amigos y amigas abogadas. Esto del marco regulatorio es medio raro, porque yo no ofrezco productos. Lo que sí sucede son los canjes”, relató. Agregó sobre este punto que trabaja con cosas que se ajustan a su ideología. “No te vendo una mesa o un pasaje a Brasil, pero hay muchas personas que sí lo hacen. Utilizan el lugar como un medio para obtener beneficios vendiendo tal producto. Yo a eso no lo hago, excepto con verduras agroecológicas y cosas que se ajusten a mi marco de creencias y colaboran sí o sí con una pyme”, reveló. “Utilizo a esa gente que me sigue para que otras personas que no acceden a las plataformas puedan llegar a esa cantidad de gente. No para beneficio personal; pero es otra clase de influencer”, amplió.

Según información publicada por Télam, la iniciativa que debatirá el Senado nacional considera influencers a "todas las personas que poseen un número importante de seguidores o suscriptores" y que "a través de su cuenta utilizan su alto grado de exposición, su imagen reconocida en las redes sociales y su capacidad de convencimiento para promocionar un determinado objeto, producto o servicio con el objetivo de influir en las decisiones de consumo de sus seguidores y de este modo obtener algún rédito económico en su beneficio".

El proyecto establece que la actividad del influencer se considera publicidad digital cuando reúne algunas de las siguientes características:

a) Unboxings: Consiste en que los influenciadores compartan en redes sociales el proceso de desempaquetar y/o revelar productos, servicios y/o experiencias que ofrezcan la marca/anunciante.

b) Sorteos o giveaways: cuando se realizan sorteos entre sus seguidores que involucre los productos, servicios o marcas de anunciantes.

c) Fotos: Consiste en mostrar con relevancia, describir o etiquetar una marca en fotos subidas a las redes sociales por los influenciadores.

d) Videos: Consiste en que influenciadores suban a las redes sociales imágenes en video dentro de los cuales se exalte la presencia de una marca o se la etiquete.

e) Toda otra forma de anuncio o promoción viabilizada a través de redes sociales que en el futuro pueda crearse, siempre que para su ejecución exista una contraprestación entre el influenciador y el anunciante.

También se cita que “en los casos en que los influenciadores resulten remunerados con el cobro de un monto en dinero, deberán estar inscriptos en la AFIP como trabajador autónomo en condición de monotributista o de responsables inscriptos”.

Al respecto, Carmen de Viva la moda se explayó diciendo que hay un mito sobre la gente que trabaja en redes por el que se cree que no está regularizadas en situaciones impositivas. “No es así –sentenció-. Mi caso y los que conozco, trabajan con marcas y empresas a las que les tenemos que facturar. Entonces estamos pagando impuestos por la ganancia que se genera. Cuando se promociona la ley se habla de que ahora los influencers van a tener que pagar. Y creo que, si alguien es responsable civilmente, ya lo está haciendo”.

Dentro de la consideración para catalogar a alguien de influencer, además de número de seguidores se tomaría en cuenta que sean sujetos verificados por la red social. En ese sentido Rocío Hernández –Nutri Loca- entiende que no tiene mucho sentido, porque simplemente es un trámite, entonces ocurre que hay gente que está verificada y tiene pocos seguidores, otras con muchos y no está verificada. Y otras cuentas con muchos seguidores que no tienen fidelidad.

Tanto Rocío como Carmen ponen foco en la responsabilidad de lo que comunican y cómo se comunica. “En mi caso –detalló Rocío- hago una publicación y esa publicación gira. Y asumo mucho esa responsabilidad y compromiso. Porque si digo que compren equis cosa porque es lo mejor que me pasó en la vida, la gente la va a comprar. Entiendo que es un poco así, porque estoy todo el día militando y asumo ese rol con mucha responsabilidad. Soy una profesional de la salud y nunca dejé de estar en ese rol y no me voy a poner en otro. No voy a vender una marca de un ultra procesado, o hacerle un auspicio a La Serenísima. Porque no está dentro de mi marco de creencias”, finalizó.

Para Carmen, uno de los principales objetivos de este proyecto es cuidar el espectador. “Hoy en las redes sociales no hay ningún tipo de regulación sobre qué podemos promocionar”, dijo y agregó: “Al no estar regulado, existe mucha publicidad engañosa, o sin advertencia de que es publicidad. Mucho contenido de influencers, son contenidos pautados. ¿Por qué sucede esto? Porque nadie le paga un sueldo a un influencer por serlo. Esas personas trabajan gracias a que hay personas que pagan sus contenidos y de esa manera estas personas pueden vivir de eso, que es mi caso puntual. Está en la responsabilidad de cada influencer cómo muestra esos productos y cuánto aclara que le alcanzaron un producto para promocionar, o que es un producto que compró. Las acciones que se hacen y no se aclaran que son acciones comerciales, es un mensaje confuso que le llega a la gente que no termina de entender que eso es un trabajo y simplemente cree que hay personas a las que le llueven regalos”, remató.

Proyecto en estudio

La iniciativa presentada por presentado Cristina López del Carmen Valverde prevé que toda publicidad digital realizada por los influencers en redes sociales por la que obtengan un rédito deberá tener la leyenda #PublicaciónPaga. Además, tendrán la obligación de mencionar al anunciante e identificar claramente aquellas comunicaciones publicitarias digitales de productos que sean inconvenientes para menores. En caso de no cumplir con esas obligaciones, recibirían multas.

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