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Periodismo, democracia y libertad de expresión

Una investigación titulada "La reacción conservadora en Argentina" generó repudio, apoyo y un montón de interrogantes acerca del rol del periodismo.

Una nueva polémica se instaló en los últimos días, a raíz de la publicación de una investigación titulada "La reacción conservadora en Argentina", un informe realizado a través del periodismo de datos sobre los vínculos entre diversas personas y organizaciones de "alt-right o derecha desdemocratizadora".

Esta investigación fue llevada a cabo por Ingrid Beck, Florencia Alcaraz, Paula Hernández, Soledad Vallejos, Paula Rodríguez y Juan Elman con el financiamiento de IPPFRHO, una organización internacional feminista.

Según se detalla, el objetivo de este trabajo es el de "identificar a sus principales integrantes y a su red de vínculos; contar cómo actúan en la Argentina y su relación con España, y aportar una mirada histórica sobre este nuevo conservadurismo". Además, se agrega: “Con las herramientas del periodismo de investigación y las que aportan las nuevas narrativas digitales, buscamos que nuestras publicaciones produzcan incidencia política, interactúen con las audiencias y generen impactos y transformaciones reales”.

El trabajo debería estar disponible en la web, pero resulta inaccesible, dado que fue hackeado. Sin embargo, parte de lo realizado puede leerse.

Reacción conservadora - periodismo de investigación.jpg

Repercusiones

En primer lugar, hubo una lluvia de críticas en redes sociales acerca de lo publicado. Se tildó al trabajo periodístico como "lista negra", "nazi", "peligroso" o "atentado a la democracia". En Twitter se lo englobó bajo el slogan #LaGestapoArgentina.

Algunas de las personas que aparecen en el informe se manifestaron públicamente, expresando su descontento, dado que consideraban que estar allí era una invitación al repudio.

Quienes realizaron el informe recibieron hostigamiento a través de redes sociales, números de teléfono y fueron blanco de todo tipo de amenazas.

Tras lo acontecido, diferentes periodistas de nuestro país salieron en defensa de sus colegas con la consigna: “La reacción conservadora contra el derecho a la información”. Expresaron que “el hostigamiento que ejercen es una verdadera expresión de lo que opinan sobre la libertad de prensa”. Y explicaron que todo aquello que fue publicado es información de acceso público, documentada, sobre eventos que sucedieron y se pueden chequear.

“Nos llama la atención también que algunxs colegas no quieran entender la diferencia entre vigilancia y datos abiertos y que caigan en la reproducción del marco que estas ideologías de derecha le dan a la investigación: no son listas, es un sociograma; no es espionaje, es periodismo; no está hecho desde el Estado, sino desde el oficio de investigar”, concluyeron.

Periodismo, democracia y libertad de expresión

Sería muchísimo más sencillo opinar leyendo la investigación. Para quienes no la vimos a tiempo, nos queda imaginar que es lo que allí dice, ya que lamentablemente no se puede ingresar a leerla.

¿Acaso no resulta levemente escalofriante que desaparezca una investigación con información acerca de la modalidad en que se relacionan quienes se oponen a la ampliación de derechos, a tan solo unos días de ser publicada?

¿Qué es más peligroso? ¿Un listado de nombres obtenidos a través del periodismo de datos o la imposibilidad de poder acceder al documento?

Qué será el periodismo, si no incomoda, si no moviliza, si no genera preguntas acerca de lo establecido.

Qué será el periodismo, si no le otorga voz y visibilidad a quienes usualmente quedan relegados en los márgenes.

A un periodismo que hace que todo encaje, acartonadamente, dentro de una única versión presentada como verdadera, le veo pinta de otra cosa. De cualquier otra cosa, menos de periodismo.

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