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Papá del nene asesinado el año pasado en barrio Itatí: "Esto es cada vez es peor"

Antonio Silva, papá de Pablo, el adolescete de 14 años jugador de Juan XXIII que murió el año pasado tras recibir una bala que tenía otro destinatario mientras veía a sus hermanos jugar al fútbol, hablo con Versión Rosario tras lo ocurrido con Benjamín Biñale.

El caso de Benjamín, el niño alcanzado por una bala perdida en la cancha de Pablo VI, profundizó la crisis que se vive en la ciudad y en los clubes que integran la Asociación Rosarina de Fútbol en cuanto a la inseguridad a la hora de disputar los partidos. De hecho la fecha de este fin de semana se suspendió, y desde la institución pidieron a las autoridades que tomen cartas en el asunto.

Lo ocurrido en la cancha de Pablo VI el 17 de agosto tiene un lamentable antecedente. El 21 de noviembre del 2018 Pablo Silva, de 14 años, fue baleado en un potrero ubicado en Garibaldi y Pueyrredón mientras miraba a sus hermanos jugar al fútbol. Esa noche una bala que iba dirigida hacia otra persona le dio en la espalda ocasionándole la muerte casi en forma instantánea.

Antonio, su papá, desde que ocurrió el fatídico hecho siempre trató de colaborar con el avance de la causa, y también para tratar de lograr alguna medida para que lo que le pasó a su hijo no se repita. Sin embargo lo ocurrido con Benjamín Biñale, dejo en evidencia que nada cambió. "Es algo muy triste lo que está pasando esta familia y a mí me conmovió porque lo viví, me acerqué para solidarizarme con su familia por el momento que están pasando", contó Antonio a Versión Rosario.

Sobre el caso puntual que conmovió a todo Rosario dijo: "Creo que es imposible de controlar esto porque cada vez es peor, hoy le tocó a benjamín y mañana puede ser otro y seguimos sin poder hacer nada. No encontramos una respuesta. Uno deja al chico que vaya a hacer cosas para divertirse como jugar a la pelota y no sabes si vuelve, es realmente lamentable. Esperemos que esto no vuelva a pasar, que no quede como un caso más".

"El 21 de agosto se cumplieron nueve meses de la muerte de mi hijo Pablo, y no encontré una respuesta todavía. Pienso que si esto le sucediera al hijo de alguna autoridad por ahí ya se hubiera esclarecido", aseguró Antonio. Agregó: "Los hechos siguen aconteciendo, estamos expuestos a todo. Muchas veces decimos que un chico en el club es uno menos en la calle, pero ahora ni siquiera en el club están seguros".

Ni bien se enteró de lo sucedido con el pequeño de 8 años se acercó al Hospital de Niños Víctor J. Vilela para brindarle apoyo a sus padres. "No podían creer cuando me vieron a mi porque a ambos lo conmovió mucho lo de mi hijo, y saben del sufrimiento que estoy pasando y ahora les tocó a ellos. Me agradecieron mucho por acercarme", relató.

En cuanto a la decisión de que este fin de semana no se juegue la fecha de la liga Rosarina manifestó: "La suspensión me pareció un acto muy bueno por parte de la institución. Hay que ver si conmovemos a las autoridades del ministerio de Seguridad para que nos acompañen en cada jornada". Además pidió un médico en cada partido, sabe que una ambulancia en cada cancha es imposible pero si le gustaría que haya un médico.

A nueve meses de la muerte de su hijo expresó con una entereza admirable: "Es difícil. Es el día a día porque pasó algo con una criatura, con un chico lleno de vida que no tenía maldad para nada. Sólo se dedicaba a jugar al fútbol en Juan XXIII y a estudiar, era muy bueno en las dos cosas y no había para reprocharle nada. La seguimos luchando, todos los días recibo mucho apoyo, hasta de gente que no conozco pero de las autoridades de nuestra ciudad nunca nadie se me acercó".

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