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Padres al borde del colapso: la falta de jardines de infantes se hace sentir en los hogares

Los más chicos también se vieron afectados por la pandemia y desarrollaron su propio mundo de "sufrimientos". El testimonio de una familia, puertas adentro.

Al igual que los colegios, los jardines de infantes de la ciudad no abren sus puertas desde que se decretó el aislamiento social y obligatorio, el pasado 20 de marzo. Esta situación derivó en un sinnúmero de reclamos por parte de los responsables de las instituciones debido a la crisis económica que están atravesando, ya que que muchos padres dejaron de abonar las cuotas. En las familias, la otra cara: niños que extrañan a sus compañeros y el espacio que compartían día a día, y sus padres, que deben ocuparse de las obligaciones de siempre y además atender esta situación con el desafío que implica.

“La gran mayoría de los padres que tienen hijos en el jardín tienen mucha preocupación y quieren que regresemos lo antes posible”, aseguró a Versión Rosario, Mayra Williams, presidenta de la Asociación de Jardines Particulares de Rosario. “Hay muchos que nos están siguiendo por la web, nosotros seguimos dando clases a través de plataformas, como WhatsApp. Hay otros jardines que entregan material en mano a sus alumnos”, detalló.

Marina Sala tiene 33 años, y es madre de tres nenas: Josefina de 6 años, Victoria de 4 y Delfina de uno y medio. “Estoy desbordada, entre limpiar, educar, cambiar, bañar, cocinar. Sumado a eso tengo un perro y un gato, así que es un caos mi vida”, relató esta madre, mientras contenía a una de sus hijas que rompió en llanto.

De las tres, Victoria asiste a un jardín del centro de la ciudad. El único vínculo que mantiene con el jardín es a través de la aplicación Zoom, tal como lo hacen los alumnos del primario y el secundario. “No sé si es porque tienen que justificar la cuota o qué, pero son cada vez más. Yo porque puedo estar en mi casa, pero hay madres que tienen que ir a trabajar y la situación se les está complicando mucho”, aseguró Marina que comparte un grupo de WhatsApp con el resto de los padres de los compañeros de su hija, donde aprovechan para hacer una suerte de catarsis.

Por otro lado, Marina contó que su marido es médico, y trabaja como personal de salud esencial destinado a la pandemia de Covid-19. Esto complica más su situación, ya que tiene poca disponibilidad de tiempo para compartir el cuidado de las niñas y los quehaceres hogareños. "A veces está dos días sin venir, porque trabaja en guardias, y cuando viene lo hace muy cansado y lo entiendo", aseguró.

En cuanto a su experiencia con la educación a distancia, fue contundente: “mis hijas no tienen ganas de estar presentes en las clases, les cuesta un montón prestar atención. Miran las clases, pero no se integran, no logran interesarse”. Reconoció que sí extrañan a sus compañeros, "pero las clases online no les gustan para nada. Las sufren de hecho, tengo que insistirles mucho y estar encima para que estén ahí presentes. No es lo mismo que ir al jardín o al colegio, valoro hoy más que nunca lo que significa eso y creo que mis hijas necesitan volver cuanto antes”, comentó.

El jardín crea en los niños hábitos. El primero: la rutina de salir todos los días de casa para realizar una actividad concreta. Con respecto al volver a salir de casa, Marina relató un problema puntual que tuvo con la habilitación de las salidas recreativas. “No las podía sacar, no querían salir. Crearon como una comodidad y costumbre de estar en casa encerradas y no querían salir. Las tuve que obligar a salir y ahí ya les gustó”, confesó.

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Marianela es otra madre que la rema, en su caso con una nena de 2 y un nene de 4 años. La primera, según contó a Versión Rosario, "dice que quiere jugar con los otros chicos". Además, comentó que se contactan por medio de videos o audios que manda "la seño" por WhatsApp.

"A mi hijo mayor, el de cuatro, lo noto angustiado por la situación. A veces dice que quiere ir al jardín", aseguró y explicó que en su caso hace reunión por la aplicación Zoom con sus compañeros y con la maestra una vez por semana. "El tema de estar encerrado y sin el resto de la familia creo que es lo que peor lo tiene"

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Los jardines de Rosario piden auxilio

“Seguimos en la búsqueda de ayuda economía, la Municipalidad nos está ayudando a llegar a la Provincia y aparentemente existe la posibilidad de que salgan algunos subsidios”, comentó Mayra Williams, presidenta de la Asociación de Jardines Particulares de Rosario, entidad que agrupa a 160 de los 214 jardines que existen en la ciudad. Con respecto al Programa de Asistencia en Emergencia para el Trabajo y la Producción (ATP), aseguró que “les llegó a algunos jardines, pero no a todos”.

“Algunos no entramos por facturación, ya que nuestra facturación en este año era mayor a la del año pasado, en lo que respecta a marzo y abril”, dijo y añadió: “otros no entraron porque los requisitos que solicitaban no podían cumplirlos todos. En un jardín hay monotributistas, hay autónomos, hay gente que tiene empleados a cargo, hay gente sin empleados, es un rubro muy variado”.

Por su parte, el gobernador Omar Perotti, anunció el jueves que “las clases volverían en agosto”, como fecha estimativa. “Si se da en agosto la vuelta a clases, tenemos que estar preparados. Tenemos que ver cómo va a ser la nueva escuela y lo queremos hacer con el personal docente", señaló.

De ser así, y si un rebrote de casos de coronavirus en la zona no obliga a las autoridades a dar marcha atrás, se abre una certeza sobre cuándo podrían volver los jardines. Los protocolos y las formas, que seguramente cambiarán, están por verse. Todo en esta pandemia es un día a día.

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