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Pablo Comas: "la grieta es el Hambre"

El músico rosarino presenta este jueves su nuevo disco titulado 'Hambre'. Formó una banda que es un seleccionado local, y prometen un show único. Habló con Versión Rosario sobre el contexto en el cuál se metió en la música, y llegó hasta 'Hambre'.

La llegada del nuevo siglo confluyó en la generación de nuevos exponentes musicales para Rosario. Chicos y chicas que fueron niños en la década del noventa, tomaron por asalto la adolescencia en el nuevo milenio, nutriéndose de sonidos del momento que despertaron el interés para hacer música. Pablo Comas es un músico de los años 2000. Y hoy tiene disco nuevo. No para de repetir que se siente muy contento con la banda que formó “que son mis amigos”, aclara, “pero no puedo dejar de ver que son músicos increíbles, con un compromiso por el proyecto que me emociona”. Ellos son Pablo Brun, Dani Pérez y Fabricio Silvestri (miembros de Sucesores de la Bestia), Marcos Ribak (Muñecas) y Luciano Tourfini (Los Chicos de Simón).

El padre de Pablo es José Comas, integrante de Live 69. Banda que, como indica el nombre, este año celebra el aniversario cincuenta de existencia. Por ende, se entiende que su vínculo con la música estuviera desde pequeño, en la relación con su padre. “Y con el cine”, aporta. ¿Cómo es eso? “Yo me copaba mucho con la banda sonora de las películas. Y tarareaba muchas de las melodías. Siempre digo que aprendí a hacer melodías así, tarareando bandas sonoras. Por ejemplo, las de Danny Elfman. Tenía eso en la cabeza, y jugaba a tararear cuando volvía caminando de la escuela. Y realmente fue un ejercicio” ¿Y sobre tu viejo? “Las guitarreadas en los asados. Es muy fogonero, a diferencia mía. Pero verlo componer fue un aprendizaje también”. Sin embargo, aquello que se puede imaginar respecto a instrumentos en la casa, y la manipulación como si fueran juguetes desde chicos, no fue tal. “No me interesaba la música, yo quería ser actor. Mi viejo insistía bastante con que me metiera, y no me interesaba la música para ser músico. Y recién a los catorce años quise aprender a tocar ‘Woman’ de John Lennon. Pedí que me lo enseñe con la guitarra, y fue la primera canción que aprendí. Me gustaba una chica, y le quería tocar esa canción. Nunca lo hice, pero aprendí el tema” Siguió haciendo teatro, hasta existió Tabú, su propio grupo con el que realizaron varias obras. Pero ya estaba la semilla. Un verano en el que se encontraba sin hacer nada, se vinculó con otras personas que le gustaban los Strokes. Y ahí se armó lo que fue el germen de Alucinaria, su última banda antes de emprender este proyecto como solista. Diciembre del 2006. Hoy Pablo tiene treinta años y asegura que “Strokes y Artic Monkeys fueron las dos bandas que me hicieron querer tener una banda. El impulso de querer subirme al escenario, fue cuando vi a Julian Casablancas. Particularmente con ‘First Impressions of Earth’ el tercer disco de The Strokes, ahí enloquecí”.

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¿En la música que haces ahora reconoces esa influencia primaria?

Hay modos de cantar aunque no se note por mi timbre, donde reconozco esa etapa. También en el uso de algunas guitarras en algunos temas. En la canción ‘Cicatriz’ por ejemplo, hay un momento donde las melodías de guitarras es como si fueran las de ‘Phrazes for the Young’, el primer álbum solista de Casablancas. Son pequeños yeites que me doy cuenta que tengo en la cabeza todo el tiempo. Esas ideas están ahí, y me gustan, y me gustan que estén.

¿Por qué pasa entonces que personas cuarentonas encuentran en tus canciones influencias de la música del 60? En este último disco, linkie con los tres primeros de Bee Gees, por ejemplo.

Es una banda que escucho. Yo soy muy fan de las bandas vocales. Las que tienen muchas armonías de voces. De hecho, más que de Bee Gees, soy extremadamente fanático de Abba. En este momento estoy pre produciendo un disco nuevo, y estoy muy atento a los últimos tres discos de Abba. Me gusta muchísimo. También Chicago, Bee Gees, Toto, Supertramp. Esas bandas para tías, me encantan a mí. Ni hablar de los Beach Boys. En cuanto a canciones de este último disco, ‘Relishock’ cuando arranca te puede hacer acordar a Bee Gees porque son ese tipo de arreglos. Pero en el ADN también tengo lo otro. En los temas nuevos que estoy haciendo, hay uno que tiene la onda del que hicieron Daft Punk con Casablancas.

¿Cuánto tiempo le dedicaste a ‘Hambre’?

Yo laburo mucho todos los discos. Pero teniendo en cuenta lo que me suele llevar, este es el que menos me llevó. Más o menos, un año y medio en total. ‘Días de Fuerza’ que hice con Alucinaria, me cortó tres años hacerlo; fue mucho más complicado de hacer, porque yo no entendía nada y de repente estaba haciendo arreglos de cuerdas, de vientos, y los audios que quería usar eran muy específicos. Y tuve que estudiar un montón para poder sacar el sonido de bata, el de bajo, el de guitarras. Este venía más libre desde el concepto sonoro. No había una pauta tan clara, un guion específico. Aquel tenía que sonar como un disco de 1968. Y en este había temas muy distintos, entonces no hice ningún esfuerzo por tratar de amalgamar el sonido. Que cada tema tenga lo que tenía que tener, y explorar libremente eso. Estaba muy agotado de seguir un guion para un disco durante tres años seguidos. Entonces esto fue más unas vacaciones, fue muy fluido este disco. Todo se hizo de una manera automática, y eso estuvo buenísimo.

¿Las canciones las hiciste especialmente para este material o te quedaron de antes?

Para ‘Días de fuerza’ había hecho 150 temas, literalmente. No te miento. De los cuáles catorce quedaron en el disco, cuatro fueron a Vacaciones en Globo (proyecto que compartió con los músicos Pablo Giulietti y Valentín Prieto) y el resto los guardé. Todos los temas de ‘Hambre’ son nuevos. Surgieron después de todo eso, porque justamente no quería que tengan eso sesentoso como tenían los otros temas. Empecé a explorar, me di cuenta de que era un caos porque eran todos muy distintos que no parecían tener un concepto, sólo la forma en que yo los cantaba. Había una agresividad en la voz que era algo nuevo que yo no venía teniendo. Entonces entendí que el concepto venía por el lado de la voz, y la letra.

¿Cuánto tiene que ver el título del disco con una lectura socio política actual de Argentina?

Yo no puedo creer, como mucha gente, el nivel de marginalidad que está manejando el país. Y el nivel de discriminación racial y de clase que hay en Argentina 2019. Especialmente con lo que tiene que ver con la reivindicación que hubo de políticas reaccionarias de ultra derecha. Por ahí están encubiertas con un lenguaje medio lavado como el que tiene el macrismo, pero que no deja ser un esquema político neoliberal, súper reaccionario y discriminador. Lo veo lamentable. Todo el mundo no pudiendo hacer nada. Gente cagándose de hambre por todos lados. Y no veo una reacción de la sociedad ante eso. Me parece terrible que haya chicos con hambre en Argentina, no lo puedo creer. Entonces, tiene que ver con eso el nombre del disco. ¿Viste que se habla de la grieta? Bueno, a mí me parece que la grieta es el hambre. La gente que tiene que elegir entre comer o no comer esta noche.

Jueves 8 de Agosto - 21.30hs: PABLO COMAS + orquesta presentan HAMBRE. Complejo Cultural Atlas (Mitre 645, Rosario)

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