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Los subsidios de Perón (al 8100)

Ya transcurridos más de doscientos días de restricciones, entre aislamiento y distanciamiento social, no son pocas las empresas que todavía siguen intentando sobrevivir al tsunami económico que trajo aparejado la pandemia. Pequeños comercios que cierran, trabajadores independientes sin ventas y grandes compañías al límite de la sostenibilidad forman parte del panorama devastador que no sólo se observa en nuestro país sino también a nivel global.

El Estado argentino, al igual que el de otras latitudes, inyectó recursos para evitar el quebranto de cientos de miles de empresas. Programas como el ATP (Asistencia de Emergencia Trabajo y Producción), el congelamiento de las tarifas de servicios o la posibilidad de créditos a tasa baja le permitieron a los titulares de las firmas intentar continuar con las actividades mientras esperan las reglas de la “nueva normalidad”.

En la ciudad de Rosario muchos empresarios y trabajadores se vieron beneficiados por estas medidas, las cuales fueron un bálsamo ante la incertidumbre de la coyuntura inédita y trajeron algo más que alivio en una región marcada por la desocupación. La pregunta es si el círculo virtuoso de las ayudas llegó mayormente a los empleados o terminó siendo una ventajita más para los audaces e intrépidos contadores de algunas sociedades con fines de lucro.

Si empezamos por la zona oeste, tan sólo una avenida separa a dos grandes bonificados por las medidas gubernamentales: tanto en Milicic SA como en Televisión Litoral SA cientos de empleados lograron mantener sus fuentes laborales gracias al cobro del ATP y superaron estos meses de angustia ante la irrupción del COVID-19. Aunque según versiones, los titulares de estas firmas emblemáticas de la ciudad también habrían sacaron su tajada de la ayuda del Estado.

Por el lado de la empresa constructora, el saldo positivo del aporte estatal (al no pagar parte del sueldo de sus trabajadores) habría colaborado para comprar un terreno lindero y continuar su expansión dentro del ejido urbano rosarino. Una operación millonaria y con una pequeña ayudita de los contribuyentes. Si hay pandemia, que no se note.

Pero cruzando la vieja avenida Godoy, la situación se tornaría un tanto más lucrativa. Es que los rumores cuentan que además de cobrar los ATP y conseguir pauta por casi 13 millones de pesos del Estado Nacional, TVL habría iniciado un proceso de suspensiones administrativas por los próximos 4 meses para todo su personal. El motivo sería hacerse con el dinero que evitarían abonar en materia de impuestos y de esa manera tentar a los empleados con un magro bono de algunos miles de pesos. Un parate simulado, bajo un decreto de emergencia pública en materia ocupacional, enmarcado en una prestación no remunerativa.

Las dos empresas lograron auxilio ante la emergencia, ambas son líderes en su rubro y geográficamente están ubicadas a la misma altura: Avenida Presidente Perón al 8100. Al final los llamados subsidios peronistas eran por una nomenclatura de calles y no por un General que llegó a presidente.

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