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Lichu Zeno: "No podemos seguir poniendo lo económico como primordial"

El concejal rosarino aseguró que la ciudad necesita un cambio de paradigma urbanístico para lograr un desarrollo sostenible. Aval de Javkin a sus propuestas.

Si de fechas se trata, Lisandro “Lichu” Zeno sabe que el mes de la primavera tiene un sabor especial. Es que, a comienzos de septiembre de 2016, el actual concejal por el Frente Progresista concluyó el segundo trasplante de médula ósea que le permitió vencer a la leucemia detectada en 2014. Una primera donación por parte de un joven brasileño y la segunda a través de su hermano lograron que la enfermedad forme parte del pasado, pero también fue puntapié y futuro de su historia política.

Desde la banca que ocupa por el Partido Demócrata Progresista, el edil insiste con proyectos a favor del medioambiente y que potencien la peatonalización en las calles de la ciudad. En contacto con Versión Rosario, Zeno remarcó que con el paradigma urbanístico actual los únicos privilegiados son los automovilistas: “solamente el 35 por ciento de las personas tienen vehículo, pero el 80 por ciento del espacio de la calle está destinados a ellos”.

-¿Por qué es tan especial el mes de septiembre en su vida?

-El 2 de septiembre cumplí 4 años de trasplante de médula ósea, el segundo trasplante. Es una fecha muy especial porque de alguna manera es como un nuevo nacimiento y así lo festejamos los trasplantados. Es un momento muy emotivo para reflexionar y para tomar conciencia. También para darle un mensaje a la gente que tiene cáncer, que la está luchando y decirle que se puede, que hay que luchar y meterle pila que el cáncer hoy se cura y hay muchas alternativas para enfrentarlo.

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-¿Ese momento duro que superó fue determinante para involucrarse en política?

-Sí, son situaciones particulares. Cuando uno se enfrenta a algo tan importante como el cáncer, de alguna manera le cambia la forma de ver la vida. A partir de esa situación decidí involucrarme en política y la verdad no me arrepiento, al contrario, estoy muy contento de la posibilidad de brindar servicio en mi comunidad. Estamos trabajando mucho en la Comisión de Salud. Nadie se imaginaba que íbamos a vivir una pandemia, la última fue hace más de 100 años. Y acá estamos, en la lucha.

-¿Qué balance hace del trabajo legislativo que están haciendo en estos meses?

-Desde el Concejo al principio se dieron respuestas muy responsables de todo el arco político, encolumnándose detrás del intendente y el gobernador con las medidas que había que tomar. A partir de esa disminución de la curva de contagios logramos tener casi 3 semanas sin casos. Ahora estamos en lo que se dice el pico de la pandemia, y hay nuevas restricciones que a nadie le gusta porque la gente está cansada y hay muchos comerciantes que están al borde del colapso. Pero hay que hacer un esfuerzo más para no lamentar más fallecidos, que es lo que estamos buscando desde el Municipio y desde el Concejo.

-¿Volvió la dicotomía entre economía y salud?

-Entiendo que la pandemia es una crisis importante que tenemos dentro de otra crisis aún más importante, que es el cambio climático. En esa discusión está la misma dicotomía, entre desarrollo y medioambiente. Yo creo que no es una o la otra, son las dos cosas juntas. Se habla del desarrollo sostenible: un desarrollo que impulse la economía teniendo en cuenta la repercusión social y la repercusión medioambiental. No podemos seguir poniendo lo económico como primordial y único objetivo, sino que también tenemos que tener en cuenta la relación que tenemos con nuestro medioambiente y la relación que tenemos con las personas de nuestra comunidad. El ejemplo claro es la quema de las islas, nosotros estamos respirando aire que es dañino para nuestra salud y nos acorta años de vida.

-¿Es propicio este contexto para hacer un cambio en la movilidad y el desarrollo urbano?

-Totalmente, y así lo entienden muchas ciudades del mundo. Empezando a distribuir el espacio público, que no son solamente los parques y las plazas sino lo que está desde la puerta de nuestra casa hasta la casa de enfrente. En promedio el 25 por ciento de la ciudad es calle, para entender la cantidad de metros cuadrados que tenemos y que hoy en día están destinado exclusivamente a los vehículos a combustión interna. Eso trae muchos inconvenientes, no solamente hablamos de congestión, de contaminación del aire, generación de gases de efecto invernadero, siniestralidad vial sino también que hace a la falta de espacios de calidad para los vecinos y para los comerciantes. Si empezamos a redistribuir y democratizar ese espacio en favor de las personas, podemos pensar quizás en brindarle espacio público a los comerciantes para que puedan poner mesas en este momento donde se sabe que al aire libre hay menos posibilidad de contagio del virus que en espacios cerrados. Yo prefiero que en ese espacio haya mesas con personas, brindándole una oportunidad a los comerciantes para que no se fundan y que mantengan las fuentes laborales a que el tránsito no se desvíe una cuadra y vaya por otra calle.

-¿Hay mucha resistencia en la población y en los concejales a estos cambios?

-Yo creo que tenemos que apuntar a cambiar paradigmas y a derrumbar privilegios. Lo que te comentaba es una cuestión de privilegios porque solamente el 35 por ciento de las personas tienen vehículo, pero el 80 por ciento del espacio de la calle está destinados a ellos. Fijate lo inequitativo que es, yo entiendo que va a haber resistencia porque en todo el mundo la hubo. Se trata de devolverle es espacio a la gente, de devolver el vínculo de un barrio con los vecinos, el sentido de vecindad y que la gente se pueda encontrar en la calle, que los niños puedan salir a jugar, que los comercios puedan encontrarse. Se dio el año pasado en la peatonalización de calle San Luis, los comerciantes estaban felices porque nunca habían visto tanta gente paseando por el centro comercial y eso trae mayores ventas. Como consecuencia de esta mayor ocupación del espacio hay mayor actividad económica en los comercios de cercanía, hay mayor seguridad porque a la gente le gusta estar en espacios donde hay personas. Es un cambio cultural y de paradigma que beneficia a todas las personas y, más allá de la resistencia, hay que seguir dando la lucha.

-¿En ese cambio cultural está involucrado el intendente?

-Sí, Pablo va en ese sentido. Entiende muchas de las iniciativas, las comparte. Por eso al principio de su gestión hizo algunas peatonalizaciones en centros comerciales. Por ejemplo, a principio de la pandemia con las colas que se armaban en los bancos decidió cortar el tránsito para que nuestros abuelos puedan esperar cumpliendo el distanciamiento. Los conceptos están y hay que seguir empujando para de a poco ir implementándolo, más allá de la coyuntura de la pandemia en donde los cañones están apuntados ahí.

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