Actualidad | Lenguaje Inclusivo

Lenguaje inclusivo: ¿Por qué produce tanto rechazo la "e" de la igualdad?

Las palabras de origen anglosajón suelen ser incorporadas por la comunidad hispanohablante sin mayores violencias ni prejuicios, pero no ocurre lo mismo ante un "todes" que implica el uso del lenguaje inclusivo. Versión Rosario indaga acerca de los inicios de su utilización.

Güisky, guasap, meme, selfi, friqui, tuit, container, cliquear, chusmear, hacker. Palabras aceptadas por la Real Academia Española (RAE), la ¿rectora? de la lengua castellana. Miles de notas en medios de comunicación anunciando cada año cuáles serán las beneficiadas de ser incorporadas a la comunidad escrita hispanohablante del mundo.

Como mucho, una parte de las personas que no las aceptan se lo toman a risa pero no hay grandes manifestaciones de violencia contra ellas.

Shopping no figura en el diccionario de la RAE pero circula impunemente, se usa, se mastica, se acepta y hasta queda cool. Cool tampoco está aceptada. Pero en las calles, en las bocas, en la ciudadanía “de a pie” se mueven como pez en el agua.

Debe decirse, en ese caso, que aunque tan fácilmente se acepten unas, otras quedan relegadas a la marginalidad. Son vilipendiadas, amenazadas, maltratadas, humilladas. Escribir con “e” condena a la palabra - y a quien la escribe- a la lapidación violenta de quienes aceptan a unas que provienen de las altas esferas del poder en detrimento de las otras.

Catarata de insultos

“Cada vez que queríamos comunicar algo en las redes sociales con lenguaje inclusivo recibíamos cataratas de insultos de los más diversos. Empezamos a preguntarnos porqué se generaba tanto rechazo cuando decíamos “les niñes”, pero no cuando estábamos denunciando que se recortaba presupuesto a las políticas para erradicar la violencia de género o cuando comunicábamos que se les negaba a une niñe trans acceder fácilmente a su DNI”, cuenta a Versión Rosario Karina Nazabal, secretaria de Género, Niñez y Adolescencia de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires.

¿Por qué tanta reacción al “@”, a la “x” y a “todes y no a aquello que creemos tiene que generar indignación como el recorte presupuestario en los comedores escolares?, se pregunta Nazabal y prosigue, “cualquier cosa que pareciera significativa no tenía ese nivel de reacción que tenía el “todes”.

Las violencias recibidas a través de las redes sociales en la Defensoría derivaron en la organización del I Congreso de Lenguaje Inclusivo, llevado a cabo en abril de 2019 en la Universidad Nacional de La Plata.

Hubo personas que enviaron ponencias desde España, Brasil, México, Bolivia y Perú entre otros países. Eso significa que “se cristalizó una necesidad concreta: poder hablar de lenguaje inclusivo”, explica Nazabal.

Entre las reflexiones que salieron del evento, destaca la secretaria, que al hablar de lenguaje inclusivo “estamos denunciando que hubo identidades que no fueron nombradas a lo largo de la historia y sobre todo de nuestra historia poscolonial”.

“La lucha del feminismo y las disidencias es enorme, está movilizada en Argentina y el mundo, ha construido política pública, legislación, cultura, literatura, cine y teatro. Necesitamos que el lenguaje dé cuenta de eso”, agrega.

Origen del lenguaje inclusivo

Primero aparece el lenguaje no sexista y los registros dicen que desde hace más de una década ya se trabajaba en España. “Es una problemática que tiene mucho tiempo, más allá de que acá la mayoría de los hablantes argentinos se enteraron el año pasado”, señala Jimena Morais, profesora y licenciada en Letras de la Universidad del Litoral (UNL) y profesora de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER).

El uso del “@”, el asterico y la “x”, son parte del lenguaje lenguaje no sexista así como también las prácticas paralelas de utilizar el desdoblamiento léxico, al hablar por ejemplo, de ciudadanos y ciudadanas. También lo es evitarlo y hablar entonces de ciudadanía.

Luego se llega al lenguaje inclusivo que propone “la proyección del morfema “e” a todos los sustantivos comunes que referencian seres humanos. Es decir, no es a todos los sustantivos, sino aquellos que tienen rasgos semánticos humanos”, explica Morais.

Según cuenta la profesora de la materia Historia de la Lengua, en Argentina “hay datos lingüísticos sobre el uso de la “e” desde hace 3 o 4 años en una comunidad muy específica del ámbito del under de Buenos Aires”. Se comienza a detectar en grupos musicales del ambiente intelectual, como Las Taradas y Miss Bolivia.

“En 2018 estalla cuando se estaba discutiendo en el Congreso la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Los medios de comunicación masivos entrevistaron básicamente a mujeres comprometidas con esta lucha y las escuchan por primera vez y advierten el uso de la “e”, indica Morais.

¿Por qué cuándo incorporamos palabras provenientes del inglés no genera tanta violencia como cuando hablamos con “e”?, pregunta Versión Rosario a la docente.

“Lo que creo es que somos tan abiertos, tan receptivos de los préstamos que si nos ponemos a pensar vienen del capitalismo, del consumo. El capitalismo a su vez está arraigado y sostenido en el patriarcado y no nos cuestionamos históricamente el uso de estas palabras. Sin embargo, la propuesta de lenguaje inclusivo viene de otro lugar, de grupos no hegemónicos, de feministas, de las disidencias que manifiestan presupuestos contrarios a las formas del capitalismo. Por eso para mí hay tantas resistencias a aceptar esto”, afirma.

Este año tuvo lugar en Argentina, el polémico Congreso Internacional de la Lengua Española. Allí, la reconocida escritora cordobesa, María Teresa Andruetto, dio el discurso de cierre y habló de lenguaje inclusivo: “No podemos prever su punto de llegada, pero sí sabemos que está entre nosotros de un modo tal que no podemos obviar. Lo que queda claro, lo insoslayable, es que se trata de una cuestión política, de que la lengua responde a la sociedad en la que vive, al momento histórico que transitan sus hablantes, porque como dice también Victor Klemperer, "el espíritu de una época se define por su lengua".

Dejá tu comentario