Sotto Voce | Hablando Bajo |

Las filminas de Perotti

La pregunta resonó en redes sociales y charlas entre periodistas: ¿qué pasó en la previa del anuncio de nuevas restricciones organizada por el gobernador y donde participó el intendente de Rosario?. A pocos días del fallido evento, los mismos protagonistas reconocieron que no salió de la mejor manera. El primero que se lanzó a hablar del tema con algunos cronistas fue Pablo Javkin, su opinión es similar a la de muchos en cuanto a la desorganización de la cita. Omar Perotti reconoció también que fue muy mal comunicada la medida, según su opinión las grandes culpables fueron las “filminas”.

Estas diapositivas digitales, donde se proyectan gráficos estadísticos, son la herramienta recurrente para los gobernantes a la hora de anunciar nuevas medidas en cuanto a la situación del coronavirus en sus respectivos territorios. Son la evidencia visual que les permiten reforzar sus argumentos. El problema para el rafaelino fue que las filminas no estaban, las palabras no alcanzaron y las caras de confusión de los presentes no se disimularon. Si bien los motivos para retroceder de fase eran más que aceptables, tanto Javkin como Perotti optaron por un mensaje esperanzador para un futuro que todos ven demasiado lejos. Los que tuvieron que dar explicaciones concretas fueron la ministra de Salud y el titular de la cartera de Trabajo, los que además quedaron expuestos a las preguntas de los trabajadores de prensa.

Según versiones que surgen desde el Ejecutivo municipal, el intendente rosarino no podía dar un mensaje concreto porque se enteró 10 minutos antes de cómo serían las nuevas restricciones. Algunos dicen que ni siquiera tuvo un “machete” legible como para ahondar en alguna información concreta que afecte a la ciudad. Su rostro quedó más de una vez tapado con sus manos en pleno acto, la incomodidad fue notoria y no se molestó en ocultarlo. Diferente fue la actitud del gobernador, el cual confió hasta último momento en que su equipo de comunicación le garantice los datos reveladores en la pantalla, cuando observó que no había remedio le pateó la pelota a sus ministros.

Más allá de este incordio, la alianza política entre Omar y Pablo se mantiene indemne a todo error no forzado. Lo que no queda tan claro es si el ruido del mensaje del viernes 4 de septiembre no dejará otro tipo de secuelas en el gabinete provincial. El desconcierto fue tan grande que a los dos días se tuvo que organizar otra conferencia para aclarar lo que se quiso decir. Algunos apuntaron a la subsecretaria de Comunicación Pública, la cual no reniega de su profesión de actriz y siempre es un blanco fácil a la hora de las críticas. Lo cierto es que el desajuste no pasó desapercibido, y no son pocos los que ruegan mayor claridad al transmitir la información. Quizás se necesitan más profesionales para esa tarea, en Santa Fe hay muchos, y algunos dicen: “somos comunicadores, queremos comunicar”.

Dejá tu comentario