Economía | Aumento de nafta

La nafta super en la era Macri: un escalofriante aumento del 250 por ciento

En diciembre de 2015, un rosarino pagaba 14,33 pesos por un litro de nafta super. Este jueves, tras el último aumento del 4 por ciento, hay que desembolsar 49,14 por litro.

Cuando la alianza Cambiemos tomó las riendas de la Casa Rosada, las pizarras de las estaciones de servicio de YPF en Rosario tenían puesto el número 14,33 en el renglón de la nafta super. Tres años y nueve meses más tarde, la cifra es de 49,14, lo que representa un escalofriante aumento de 250 por ciento.

Las pizarras en Rosario, y en todo el país, volvieron a modificarse este jueves tras la marcha atrás del gobierno con un congelamiento que iba a durar 90 días pero que duró tan solo 35. El reajuste empezó con un 4 por ciento. Devaluación y aumento del valor del crudo mediante se esperan nuevos incrementos con el correr de la semana

La política del macrismo con los combustibles está marcada desde diciembre de 2015 a esta parte por la desregulación, las decisiones tomadas de los dos lados del mostrador (el ex Ceo de Shell fue ministro durante tres años) y los constantes aumentos.

El de la nafta es un precio muy sensible porque afecta no sólo a los propietarios de automóviles, sino a la totalidad de la cadena de suministro y por ende a los precios generales de la economía. La canasta básica de alimentos, por dar un ejemplo, sufre un cimbronazo ante cada variación del combustible. Al subir los costos de distribución se encarece el valor final de los productos puestos en góndola. Consultoras y economistas proyectaron una inflación anual de 55 por ciento. Al romperse el congelamiento, y de registrarse más aumentos en los combustibles, la cifra puede llegar a superar el 60%.

Los primeros aumentos de la era Cambiemos correspondieron a la devaluación de fines de 2015 y a un supuesto “atraso tarifario” del sector. El gobierno optó por “correcciones graduales” para no pagar un alto costo político. Los precios subieron cuando en la mayoría de los países del mundo bajaron por la caída del precio del crudo.

A mitad del 2017, el ex ministerio de Energía y Minería Juan José Aranguren profundizó el proceso de desregulación de la actividad hidrocarburífera, con un esquema de absoluta liberalización. Se eliminaron los subsidios y el precio empezó a ser fijado por las petroleras sin ninguna intervención del Estado.

"En la Argentina vamos a pagar lo que vale en el mundo, lo que pasa es que justo ahora aumentó, pero soy optimista. Va a seguir lo que pasa en el mundo, si en el mundo baja, los precios van a bajar, si los precios suben, van a subir", dijo envalentonado por aquel entonces el presidente Macri. Lo cierto es que en este tiempo, con oscilaciones muy leves en el mercado internacional, en el ámbito local los precios se fueron por las nubes.

La convergencia de los valores locales con los internacionales implicó la eliminación del precio sostén (denominado “barril criollo”) con que se pretendía alentar la inversión y la producción local. Con los combustibles dolarizados llegaron fuertes aumentos ante los bruscos saltos que desde abril de 2018 tuvo la moneda estadounidense. Para males, el precio del crudo se disparó en los últimos días con los ataques a los pozos petroleros de Arabia Saudita. Se estima que el defasaje es del 30 por ciento.

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