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La grieta por Sain

En las últimas horas, el nombre del ministro de Seguridad volvió a estar en boca de todos. Aunque en esta ocasión no es por una declaración rimbombante o cruce filoso en las redes sociales de parte del funcionario, ahora es el propio Marcelo Sain el que está padeciendo la embestida desde el lugar que tiene menos amigos: la Legislatura provincial. Las leyes aprobadas el jueves (que cambian el régimen de incompatibilidades en los organismos del sistema penal y el control de gastos reservados de la cartera de Seguridad) fue el corolario de un golpe letal para los deseos del gobernador Omar Perotti de, por un lado, lograr una buena articulación con los legisladores y, además, mantener al bonaerense en el cargo.

Los primeros ruidos y cruces se dieron dentro del mismo Partido Justicialista donde, luego de la votación, las chicanas fueron subiendo de tono y la palabra “traición” se repitió más de una vez. Se sabe que dentro del peronismo no son pocos los que aborrecen al criminólogo, pero la articulación del bloque mayoritario (y oficialista) del Senado con la oposición podría derivar en lo que algunos mencionan como la segunda parte de la implosión de la alianza gobernante. Según varios testimonios, al ministro no le saldrán gratis los misiles verbales vertidos contra los senadores y el cobro no sería dilatar el tratamiento de sus leyes de seguridad sino directamente quitarlo de su puesto.

Algunas voces dicen que la decisión transversal de los legisladores de darle la estocada final a Sain se fue macerando desde hace un par de semanas. Según versiones, fue vital el aval de ciertos pesos pesados de los medios de comunicación y también la abierta enemistad del ministro con reconocidos trabajadores de prensa a los cuales señala como operadores contra su gestión. Parece que la gota que rebalsó el vaso no fue una sino varias y que todas ellas (previamente señaladas por Sain) derivaron en que la Legislatura se anime a dar el tratamiento express de las leyes que condicionan al ¿ex? director del Organismo de Investigaciones del Ministerio Público de la Acusación.

Desde la Casa Gris aseguran, con enojo, que lo que se intenta es forzar la renuncia del ministro de Seguridad. Ese mismo funcionario que el gobernador tanto insistió para sumarlo al gabinete hoy está otra vez en en ojo de la tormenta (y de las leyes). Si bien la inseguridad y la violencia en la provincia se mantienen en números alarmantes, para algunos la tarea de Marcelo Sain debe seguir y ser fortalecida con el paquete de leyes que el Poder Ejecutivo envió y la Cámara de Diputados ni siquiera empezó a debatir. Para otros, el ciclo del criminólogo está concluido y tiene que dar un paso al costado. Lo que falta saber es lo que piensa, decide o veta Omar Perotti.

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