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El Instituto de Seguridad Pública sin control

Esta semana trascendieron algunos de los graves problemas que acarrea el Instituto de Seguridad Pública (ISeP) desde hace años: docentes que no cobran, condiciones edilicias que dejan mucho que desear, falta de instrucción de los aspirantes a policía y una clara tendencia a la promoción sistemática de los alumnos que cursan los casi 3 años de carrera.

Uno de los puntos más destacados como crítica a la institución está enmarcado en la falta de prácticas de tiro para los futuros policías. Precisamente, el ex docente del Instituto de Seguridad Pública (ISeP) Edgardo Mariotti aseguró en una entrevista al diario Perfil que los aspirantes “salen con una deficiencia absoluta en el manejo de armas y en el manejo de calle, procedimientos, actas”. Si bien son recurrentes los reclamos por este déficit, también muchos cadetes mencionan que la inactividad en las prácticas de tiro tuvo que ver principalmente con la educación virtual que se dio en el marco de la pandemia y que con el regreso a la presencialidad también se volvió al entrenamiento postergado por más de un año.

Pero lo que afloró por estos días en la delegación sur de la Escuela de Cadetes de la Policía de Santa Fe fue la necesidad de empezar a contar lo que vienen padeciendo desde hace más de una década: desde la falta de objetivos educativos, pasando por la inexistencia de escalafón para el ingreso de personal y hasta la ausencia de control ministerial para supervisar los contenidos educativos. En definitiva: una escuela sin control.

Según versiones, muchos de los docentes estarían organizando algún tipo de medida para darle visibilidad a estos históricos reclamos. Ya camino al octogésimo aniversario de la creación de la primera escuela de policía, todo apuntaría a buscar un renacimiento de una institución que paradójicamente se muestra de una manera caótica hacia educadores y educandos: los docentes no van porque no les pagan, los alumnos no tienen nada que hacer porque no están quienes les enseñan. “Los cadetes se la pasan limpiando y haciendo cosas que no tiene nada que ver con la formación y los profes no van porque les pagan un año después”, mencionan algunas voces que aseguran que este problema es crónico y la pandemia lo único que hizo fue evidenciarlo más.

Mientras tanto, Santa Fe sigue exhibiendo índices de delito, violencia e inseguridad alarmantes y la policía en algunas ocasiones termina siendo más parte del problema que de la solución. Dicen que el Instituto de Seguridad Pública (ISeP) no tiene control, orden ni ley. A imagen y semejanza de lo que se vive en muchos barrios de la ciudad.

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