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"Haría cualquier cosa por hacerlo desaparecer", amenaza cumplida del caso Guenchul

La frase aparece en una carta que la mamá de la ex novia de la víctima le escribió a su hija preocupada por la tenencia legal de su nieta. Todos los detalles de un expediente judicial que todavía tiene cabos sueltos.

Irracional. Esa fue la palabra que durante toda la audiencia repitió el fiscal Adrián Spelta a la hora de intentar explicar el móvil del crimen de Marcos Guenchul, el personal trainer ejecutado la noche del 23 de julio en Sucre y Mendoza. Cómo entender que un conflicto de pareja, de los miles que se tramitan en los Juzgados de Familia de Rosario, termine con un plan criminal y con un joven de 32 años asesinado a sangre fría a la salida de su trabajo.

Según la reconstrucción del caso, a Marcos lo mataron en medio de una disputa legal que mantenía desde hace tiempo con Priscila, su ex pareja, por poder ver a su pequeña hija. Lo que está acreditado, por el momento, es que la actual pareja de la mujer, Caio Soso, un técnico en higiene y seguridad e integrante de una familia de renombre, participó del crimen. Fue quien puso el auto y quien manejó hasta la esquina de Mendoza y Sucre, donde funciona el gimnasio donde trabajaba la víctima. Y fue quien aceleró ni bien su cómplice, aún no identificado, le disparó en el cráneo al personal trainer.

Lo que también se supo en la sede judicial es que la familia de Priscila estaba "inquieta" ante el inminente acercamiento de Marcos con su hija, quien desde hacía semanas tenía el aval de la Justicia para las visitas. En la audiencia de este martes, el fiscal Spelta contó que entre las pruebas recolectadas figura una carta que la mamá de Priscila, referente de un gremio local, le escribió a su hija preocupada por esta situación. La nota contiene lo que podría entenderse como una amenaza: "Haría cualquier cosa por hacerlo desaparecer”, escribió la mujer de puño y letra. Según Spelta, Priscila declaró que fue "una simple expresión de deseo".

Las tres luces

Este martes se imputó a Caio Soso como co-autor del asesinato Guenchul. Spelta expuso una gran cantidad evidencia que ubicó a Soso en la escena del hecho. Entre las pruebas principales figuran las distintas cámaras de seguridad y registros telefónicos. El MPA hizo pública la secuencia del crimen.

El fiscal de homicidios dolosos detalló minuciosamente el recorrido que realizó el imputado la noche del martes 23 de julio. Según relató, apoyándose en distintos registros de los semáforos ubicados desde Circunvalación y Mendoza, donde comienza su recorrido, Soso condujo su auto hasta Mendoza y el cruce con Paraná. Una pericia que pidió Spelta resultó clave para acreditar que el auto era el de Soso: las tres luces encendidas del stop del vehículo. Se trata de un defecto de fábrica que se pudo ver en las imágenes y que tiene el coche que está a nombre del imputado.

Otro punto fundamental para la investigación tiene que ver con el uso del celular que hizo tanto Soso como su pareja Priscila. El del imputado fue utilizado hasta el 24 de julio a la tarde y luego desechado, lo que fue comprobado por la empresa de telefonía Claro y por amigos de Soso quienes declararon y dijeron que ese día salió de los grupos de whatsapp y que luego pidió ser reincorporado desde otro número. La misma compañía de celular informó que la antena ubicada en las 4 plazas lo ubicó a la hora y en el lugar del hecho.

La actual pareja de Soso y ex de Guenchul también cambió el número telefónico. Un detalle que no pasó desapercibido para el fiscal: su nuevo número ingresó al el grupo de whatsapp del jardín de su hija recién el 30 de julio, tres meses después de su creación. Spelta señaló esta actitud como "extraña" debido a la "extrema protección" que tiene la mujer con su nena.

Los testigos

El dueño de una tapicera ubicada a metros de la escena testificó en la causa. Contó que escuchó que le dijeron a Guenchul “quédate quieto” y después solo sintió 2 tiros. El chofer de la Línea K, colectivo que estaba a punto de tomarse la víctima cuando fue abordado por su asesino, fue otro testigo clave. Contó que vio cuando Marcos fue abordado por "alguien con intenciones de robarle". Le tocó bocina para que suba al colectivo ya que había visto que estaba siendo amenazado. Luego lo perdió de vista y escuchó los disparos.

El entorno de Marcos también testificó en la causa. Uno de los socios y amigo aseguró que la víctima dormía en el gimnasio o se quedaba a dormir en la casa de la novia. Contó que Priscila no le dejaba ver a la nena. Por otro lado, una alumna del gimnasio expresó que no solo la ex pareja "lo privaba de ver a la hija sino que además le pegaba" y que Marcos le había contado que tenía guardadas todas las pruebas. Por su parte, la actual pareja de Marcos hizo un relato similar y advirtió que el personal trainer tenía preparada una denuncia por impedimento de contacto.

El viaje al Líbano

Tras el crimen, Soso durmió unos días en la casa de una amigo, a quien le pidió una cama alegando que se había peleado con Priscila. Le contó que tenía pensado viajar al Líbano, ahorrar dinero y luego volver "para criar a su hija". A su amigo le pareció muy extraña la iniciativa. Compró un pasaje el 9 de agosto para viajar al Libano vía Ezeiza que le costó 70 mil pesos. Al momento de ser detenido llevaba 1.111 dólares. La defensa de Soso alegó que el pasaje lo compró el padre "para protegerlo debido a las amenazas que recibía por redes sociales".

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