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Experiencias paranormales en Rosario: El "bus fantasma"

En Rosario, como en cualquier ciudad del mundo, hay muchos mitos urbanos que recorren las calles y alimentan el folcklore cultural. Algunos se replican con otros nombres en otras localidades, otros son "genuinamente rosarinos" y otros pertenecen a algunos barrios en particular.

Por citar un ejemplo, si hablamos de "el viejo de la bolsa", todavía hay madres que utilizan la imagen para obligar a los chicos a volver a sus casas en determinado horario, a riesgo de ser llevados por dicho sujeto. Claramente un mito urbano y bastante habitual, salvo en los barrios donde, jugar en la calle, directamente se haya convertido en algo riesgoso a cusa del flagelo de la inseguridad.

Otro de los tantos mitos urbanos locales se conoce como el "bus fantasma", es decir, bondi o colectivo fantasma. Dicen que recorre las calles de la ciudad y cada tanto pasa sin levantar pasaje pero aturdiendo sistemas. Una gran película argentina del año 1996 contaba la historia de un subte que se perdía entre las vías, pero que era detectado por los sistemas y generaba un revuelo bárbaro con la señalización en el servicio, pues bien, Rosario no tiene nada que envidiarle ya que tiene varios espectros en su transporte urbano de pasajeros...

La forma de detectar al bus fantasma y quizás intentar registrarlo es bastante simple, solo hay que contar con un poco de tiempo disponible. Una opción es ponerse con la aplicación "cuando llega" y luego esperar a "no verlo". Otra es dejarlo librado al azar hasta que en algún momento la vida te ponga delante del mismísimo fantasma, como le pasó a quien escribe estas palabras: "Eran las 00.30 de la noche, frente a la terminal de ómnibus esperaba el 102, cuando de repente, veo en la aplicación que a tan solo 5 minutos, el mismo llegará a destino. Espere pacientemente, 4... 3... 2... 1... ¿Qué minuto largo el último no? Por fin la aplicación mostró su esperado "llegando"... pero el colectivo no llegaba. De repente, el frío corrió por mi espalda, la garganta pareció secarse por completo y... así fue que lo sentí. Nadie de los que estaba en la parada de transporte llegó a verlo, pero todos sabemos que pasó. Minutos después, con el aire que ya había vuelto a normalizarse, la pantalla de la app marcaba 35 minutos de espera para el próximo bus. Quizás ese sí haya sido un coche real. No me detuve a esperarlo, fue tanto el susto de mi experiencia paranormal que tomé un taxi, en el cual también me asusté bastante pero esta vez a la hora de tener que abonar el viaje, pero bueno, eso ya es otra historia".

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