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Ese lastre llamado GUM

No es la primera vez que desde el municipio se hacen la misma pregunta: ¿qué hacer con la Guardia Urbana Municipal?. Algunos dicen que fue una buena idea para un momento determinado, otros aseguran que siempre fue una repartición superpuesta a otras áreas. Igualmente el ruido se intensificó en las últimas semanas, hasta llegar a una medida de fuerza de una hora por parte de los efectivos exigiendo una aclaración sobre los rumores de una posible disolución del organismo.

Claro, se entiende que desde el Sindicato de Trabajadores Municipales van a seguir defendiendo los logros consagrados por los de boina granate. De hecho, el gremio fue fundamental en el otorgamiento de categorías para los que conformaron la nueva fuerza allá por julio de 2004. Pero los tiempos cambiaron, el Congreso de la Lengua Española quedó muy lejos y la calle rosarina está bastante más áspera. Quizás dejó de ser “la mejor ciudad para vivir”.

No es menor que el actual intendente no sea del riñón socialista, se sabe que borrar una marca registrada por Miguel Lifschitz tiene un costo interno que evidentemente Pablo Javkin está dispuesto a correr. Aunque el Ejecutivo municipal también entiende que unificar las áreas de control será una tarea titánica si desde el gremio municipal no hay por lo menos un aval indirecto.

La novedad es que parecería que de a poco se va asimilando la posible sangría y algunos referentes de otras direcciones avalarían por lo bajo la situación. Las versiones cuentan que no son pocos los que dejaron de apoyar las acciones más extremas de los delegados combativos de calle Ricchieri: desde el pedido de termómetros para seguir con sus tareas hasta patear la puerta de la oficina de la directora con el fin de hacer oír su reclamo.

El año viene complejo, los conducidos por Antonio Ratner asumen que hay una campaña de desprestigio en la previa de las paritarias para socavar la posibilidad de un buen acuerdo. La difusión institucional y periodística de los sueldos de los 11.500 trabajadores de planta puso el grito en el cielo del experimentado líder sindical, reclamando que se respete la privacidad de sus representados. Más cuando se visualiza que las remuneraciones están muy por encima de otros sectores de la sociedad.

¿Será la moneda de cambio entregar la GUM?. Hay voces encontradas, algunos ex integrantes de la fuerza de control dan por hecho que la repartición tiene los días contados. Son pocos los que defienden su utilidad específica y hasta temen por el retorno de viejos subalternos remolones que sin este encuadre tendrían que capacitarse en otras tareas. Por lo bajo se habla de un inminente vaciamiento, sin pagar el costo de una disolución. De ambos lados del mostrador se sabe que en ocasiones al lastre, para estabilizar el barco, hay que dejarlo ir.

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