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El sindicato que no existe

Hay cosas que antes se hacían y estaban mal, pero culturalmente eran épocas donde se aceptaban y hasta en algún punto eran pensadas como símbolo de valentía. "Resolver las cosas a trompadas" o "aguantarse un bife", por ejemplo, eran señales de guapos y también de hombres. Si pensamos en todo lo que se tardó en darle voto a la mujer, es lógico que si retrocedemos muchos años nos encontremos con muchas historias de rufianes y machos.

Los sindicatos, por ejemplo, nacen del seno de la clase trabajadora con el fin de evitar los abusos que generaban los patrones. Y claro, si enmarcamos la lucha de la clase obrera, y la contextualizamos en una época de "valor que se demuestra a las trompadas", es lógico que mucho de lo combativo de la historia sindical se escriba con apretadas, guapezas y trompadas. Era la época en donde los problemas de la escuela se resolvían "a la salida".

Pero bueno, los tiempos cambiaron, la mirada hacia atrás nos hace pensar en la fortaleza de recuperar el diálogo y las nuevas generaciones además de ser más inclusivas, buscan llegar a consensos mediante las palabras. Bueno, no todas, algunos todavía se crispan los puños ante los disensos como listos para golpear.

Así parece ser lo que sintieron las mujeres que forman parte de una feria de emprendedores que filmaron los aprietes del titular del Sindicato de Vendedores Ambulantes, aunque la sorpresa en realidad no sea la presencia de estas viejas costumbres que todavía se encuentran arraigadas en algunos, sino que a decir verdad, dicho sindicato no existe. Si, leyó bien; a las pruebas me remito:

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