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El rol de Mundo Aparte para salvar a las aves que huyen de las islas

Ubicado en la zona norte de la ciudad, sus voluntarios trabajan día y noche para asistir especies silvestres que fueron arrancadas de su hábitat natural.

Mundo Aparte es una organización ubicada en la zona norte de la ciudad que desde hace 20 años trabaja brindando cuidado y refugio a animales silvestres que, por diferentes motivos, fueron arrancados de su hábitat natural. En esa tarea cotidiana, los incendios en las islas del Delta del Paraná no les resultan una cuestión ajena, sino que por el contrario les generan mucha angustia y los incentivan a hacer todo lo posible para salvar vidas animales, que están en peligro como consecuencia de las quemas. "Nos angustia el hecho de saber que es poco lo que podemos hacer", coinciden todos en la reserva y afirman que "la mortandad de animales en las tierras arrasadas por el fuego es casi total". En ese contexto, explican que por el momento solo pudieron atender aves que cruzaron el río y llegaron malheridas a la ciudad.

Franco Peruggino tiene 31 años, es coordinador y uno de los 15 voluntarios que se desempeñan en Mundo Aparte. Su amor y dedicación por el bienestar animal resulta tan evidente que hasta decidió construir una casa dentro de la reserva donde se mudó hace años, para estar cerca y más conectado con su tarea diaria. Consultado por Versión Rosario por el ecocidio que desde hace meses atenta contra la biodiversidad del Delta del Paraná, reconoció que tanto esa catástrofe producida por el hombre como otros incendios forestales, "nos toca de cerca y moviliza profundamente".

"La mortandad de animales en las tierras arrasadas por el fuego es muy alta, diría casi total. El escenario es muy complejo. Por ejemplo, hay reptiles en las islas que recién ahora están despertando por la hibernación, son animales que no se pueden desplazar rápido y aún están adormecidos", explicó sobre la situación particular que viven este tipo de ejemplares, a los que el fuego los sorprendió dormidos y más indefensos que a ninguno.

Las posibilidades de los voluntarios para acceder al terreno sitiado por los incendios son muy pocas, principalmente porque se trata de zonas difíciles de ingresar y donde el fuego se expande muy rápidamente, escenario que imposibilita las tareas de rescate y además pone en riesgo la vida de quienes decidan adentrarse en las islas.

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En cuanto a los mamíferos que habitan en el Delta, muchos son lentos y no nadan bien, por lo que tampoco pueden escapar del fuego a través del río. Las crías mueren en su totalidad, desencadenando una tragedia mayor al poner en peligro la preservación de muchas especies nativas de la zona y en algunos casos al borde de la extinción.

"Hay aves adultas que logran cruzar el río gracias a que vuelan y llegan a distintas partes de la ciudad. Las solemos encontrar heridas, extenuadas y profundamente agotadas", destacó Peruggino y explicó que estos animales se encuentran con nuevos peligros al llegar a la ciudad: sufren accidentes con el tendido eléctrico de las calles o con los edificios altos que forman parte del paisaje urbano. "En estos momentos estamos brindando asistencia a un grupo de aves que se vieron afectadas por el fuego", confirmó el voluntario y dijo que, si bien no son tantas, unas 40 se están recuperando en Mundo Aparte.

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A volar

El predio recibe animales silvestres que fueron retirados de su hábitat natural y recibieron distintos tipos de maltratos. Por este motivo, los voluntarios trabajan para rehabilitarlos e intentar darles una segunda oportunidad en la naturaleza al liberarlos tras su recuperación. Cuando eso no ocurre, porque el animal no puede sobrevivir por sus propios medios, se queda en la reserva dentro de un recinto que se acondiciona según las características de cada especie, para que su calidad de vida sea la mejor posible. Mundo Aparte les provee los alimentos, medicamentos y todos los cuidados que requieren.

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Las aves que escaparon y sobrevivieron y que gracias a la labor de los voluntarios lograron recuperarse, fueron liberadas en lagunas internas de la región, un poco alejadas de su entorno de origen. "Hicimos liberaciones en lugares alternativos porque la isla todavía no está en condiciones", explicaron y señalaron que la bajante del río es otra cuestión que complica al ecosistema.

Mundo Aparte: una noble tarea que se financia gracias al aporte de particulares

La reserva surgió en 2001 de la mano de María Esther "Beba" Linaro, quien hasta el día de hoy está al frente de la organización. Se originó para dar respuesta al cierre del zoológico que estaba ubicado en el Parque Independencia, en el predio que actualmente ocupa el Jardín de los Niños. En sus primeros años, recibieron principalmente animales en cautiverio provenientes de esos espacios y algunos circos.

También alojan animales que sufrieron lo que se conoce como "domesticación" por parte de personas que los tenían en sus casas como mascotas. En total en el refugio viven actualmente unos 100 animales, entre los que hay leones, monos, zorros, gatos monteses, aves, reptiles y otros. "En estos casos hay un daño por donde se lo mire. El animal silvestre tiene que quedarse en la naturaleza y si queremos compartir nuestra casa, nuestra vida y tiempo con un animal, lo mejor es adoptar un perro o un gato", afirman.

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"Nuestro trabajo es completamente voluntario y no cobramos nada por ello. Sin embargo, tenemos costos como el alimento o los medicamentos para los animales", explicó Peruggino y aseguró que los cubren gracias al aportes de particulares.

"Tenemos un convenio con tarjetas de crédito y débito para recibir donaciones a través de débito automático. Quienes estén interesados se deben adherir a través de WhatsApp o bien en las redes sociales con el monto que deseen y puedan donar. Lo bueno es que no hay un contrato establecido, es decir que uno puede donar durante el tiempo que desee, incluso por única vez".

Por otro lado, indicó que, si bien existía un convenio con la Municipalidad, el cual cubriría el 20 por ciento de los costos, a raíz de la pandemia la transferencia de fondos se vio resentida y la nueva gestión decidió dar por finalizado el vínculo. "Sin embargo la Municipalidad nos sigue mandando animales heridos", manifiestan desde Mundo Aparte. Desde febrero que no reciben dinero por parte de la ciudad.

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El ecocidio que atraviesa el humedal del Delta del Paraná refleja el poder destructivo que puede desarrollar la fuerza humana cuando está mal empleada. Cientos de especies animales se ven amenazadas en su hábitat natural y en muchas ocasiones pierden la vida. Además, cada animal cumple un rol fundamental en el ecosistema, algunos por ejemplo dispersando semillas con las cuáles se alimentan. De esta forma, cuando desaparece un animal nativo de un monte, posteriormente también deja de crecer alguna vegetación autóctona.

La labor que realizan los voluntarios de Mundo Aparte es un llamado de atención y una muestra de que, si el ser humano lo desea, puede emplear su capacidad para lograr un mundo más equilibrado y con mayor armonía entre todas las especies que lo habitan.

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