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El desborde de las populares, la explicación de Central por los incidentes

El presidente Rodolfo Di Pollina intentó explicar el caos que se vivió en los accesos al Gigante de Arroyito antes del comienzo del partido. Habló de entradas falsas, de un desborde en las populares y de hinchas que entraron a las plateas sin el ticket correspondiente.

En la cancha, el clásico terminó en paz. Pero antes del partido, en las inmediaciones del Gigante de Arroyito, se vivieron momentos de tensión, violencia y frustración. Fueron muchos los socios de Central que con sus entradas o abonos en mano no pudieron entrar a las plateas. La policía cerró los accesos una hora antes del pitazo inicial debido a que el estadio ya estaba colmado.

La bronca de los socios se materializó en las redes sociales. Este domingo por la noche, el club emitió un comunicado repudiando la violencia. No obstante, la explicación oficial llegó este lunes por la mañana en la voz de presidente Rodolfo Di Pollina. "Se desbordó la popular y se llevó a las plateas. Y estamos viendo también el tema de las entradas truchas", explicó compungido el mandatario, quien adelantó que la Comisión Directiva está "revisando todo" para que una situación así "no vuelva a suceder".

Sobre el resarcimiento a los socios que tenían su entrada y no pudieron ver el clásico, el presidente los invitó a acercarse a la sede de calle Mitre para que se les devuelve el dinero. "Queremos resarcirlos, tal vez no alcance, pero es un gesto", admitió.

Misma explicación por parte del ministerio de Seguridad

El Director de Coordinación de Seguridad de Competencias Deportivas y Espectáculos Masivos de la provincia, Diego Maio, dio las explicaciones oficiales sobre los incidentes. Narró que cerca de las 15 horas, media hora antes del comienzo del partido, "colapsó la cantidad de gente en la popular" que da espaldas al club Regatas. La policía decidió trasladar a socios a la otra popular, que se colmó a los pocos minutos. "Por decisión del comité de crisis se decide trasladar a esos socios a la platea de Cordiviola. Entraron unas mil personas y la cancha se quedó sin capacidad", explicó. Y agregó: "Unos minutos más tarde llegó la gente con su entrada, que con razón mostró su enojo. Ahí es cuando el personal de seguridad empieza a ser agredido". Para Maio, la decisión de "cerrar las puertas" evitó un problema peor, la sobrepoblación de las tribunas. "¿Qué hubiese pasado si entraban tres mil personas más", preguntó.

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