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El asombro de un juez: "Perseguir y hostigar a un rabino lo hacían en las calles de Berlín o Varsovia"

Lo aseguró el magistrado José Luis Suárez en la audiencia en la que dos jóvenes fueron imputados por atacar a un rabino en el centro de la ciudad. Para el abogado querellante se trató de un hecho sin antecedentes que generó "preocupación nacional e internacional".

Lucas B. de 19 años y Ruben P. de 21 fueron imputados por la agresión al rabino Shlowo Tawil. Les achacaron el delito de lesiones leves dolosas calificadas por ser cometidas mediando odio religioso. Así lo entendió el juez José Luis Suárez a quien se lo notó conmovido por la situación, a tal punto que expresó casi terminada la audiencia que se trató de “un hecho grave e intolerable en esta ciudad”.

“Yo vi esto en blanco y negro”, manifestó Suárez haciendo alusión a la segunda guerra mundial. “Perseguir un rabino por la calle es la típica imagen de lo acontecido en aquel entonces, cuando los jóvenes antisemitas corrían a los rabinos por las calles de Berlin y de Varsovia para perseguirlos, humillarlos, tirarle la kipá al suelo y pisotearlo”, describió el magistrado y lo comparó con lo sucedido en Rosario el día 9 de junio a las 20 horas en la esquina de Corrientes y Tres de Febrero.

Tras la narración de los hechos llevada a cabo por los fiscales Cesar Cabrera y Rodrigo Santana, ambos imputados pidieron la palabra. Lucas B dijo: “Pido disculpas sinceras y estoy avergonzado profundamente. Por su parte Ruben P. aseguró estar "arrepentido y avergonzado" y pidió disculpas al rabino Shlomo Tawil y a toda la comunidad judía.

La audiencia se desarrolló en la sala 10 ubicada en el segundo piso del Centro de Justicia Penal. Allí, sentados detrás de los imputados, estaban los padres de los jóvenes quienes todo el tiempo estuvieron al borde de las lágrimas y con cierta vergüenza por lo que hicieron sus hijos. Es por esto que, a través de los abogados defensores, pidieron poder charlar a futuro con la víctima y su comunidad para mostrarle su “sincero arrepentimiento”. El fin del posible encuentro, dijeron, es escuchar al rabino y también manifestarle todo lo vivido y aprendido por tras la brutal agresión

Versión Rosario pudo hablar con Diego Czarny, el abogado querellante, quien resaltó las palabras del juez Suárez y celebró: “Por suerte como estamos en un estado derecho podemos acudir inmediatamente a la auxilio jurisdiccional. Estamos notando de parte de los poderes públicos constituidos que cuando una garantía o un derecho es menoscabado como en este caso por particulares, hay respuesta tanto de la fiscalía como de la Justicia”.

Sobre el pedido de disculpas dijo que fueron escuchadas, aunque le dio lugar a dudas el hecho de que los imputados llegaron a esa instancia luego de una ardua investigación por parte de la Policía Federal Argentina para dar con ellos. No se presentaron de manera voluntaria a pesar de saber que estaban siendo intensamente buscados.

“Esto tuvo repercusión nacional e internacional. Es la primera vez que en Rosario, o al menos en los últimos 40- 50 años, ocurre un hecho de esta gravedad con violencia física hacia un rabino en una ciudad pluralista donde no hay lugares para los violentos, para los xenófobos. Hubo preocupación tanto desde la DAIA como de las distintas entidades judías, la propia organización Beit Jabad a la cual pertenece el rabino con sede en New York se comunicaba con nosotros permanentemente porque estaba preocupado por lo ocurrido”, aseguró Czarny.

Los agresores del rabino fueron tres, pero sin embargo y a pesar de la profunda investigación y la difusión que tuvo la causa Agustín B sigue comparecer ante la Justicia.

¿Cómo fue el ataque?

Según lo descrito en la audiencia, los tres jóvenes persiguieron al rabino por una cuadra e iban insultándolo y burlándose de su religión. En un momento le quitan su sombrero, investidura típica de los judíos religiosos, lo golpean y empujan con sus puños causándole lesiones y la ruptura de sus anteojos. Ya con Shlomo Tawil en el suelo lo patean provocándole un traumatismo facial con laceración corneoconjuntival en ojo derecho y traumatismo en miembros inferiores.

La agresión se pudo reconstruir gracias a las cámaras de videovigilancia de un edificio y de un supermercado chino de la zona. Se comprobó que después de la agresión los tres jóvenes fueron al cajero automático del banco Macro ubicado en Avenida Pellegrini 1407. Las cámaras externas de la entidad bancaria mostraron que uno de ellos ingresó a un edificio de Corrientes al 1700 donde lo esperaban los amigos.

Luego de varios días de investigación pudieron comprobar que ese era el departamento de la madre de uno de los agresores, lo que les facilitó poder averiguar el nombre y a través de las redes sociales dieron con el nombre de los otros dos. Por Facebook descubrieron que Ruben P. estudiaba Psicología en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y con la colaboración de la facultad pudieron dar con su domicilio.

En cuanto al prófugo Agustin B. dieron con su dirección pero, hasta el momento, no pudieron dar con él. Se espera que se entregue en las próximas horas.

DIFUNDIERON LOS ROSTROS DE LOS ATACANTES DEL RABINO

Acuerdo entre las partes

La fiscalía, la defensa y la querella habían pactado previamente que ambos imputados deben firmar cada quince días en la Oficina de Gestión Judicial (OGJ). También se arregló una caución de 20 mil pesos a cada uno, el pedido de disculpas en audiencia y la prohibición de acercamiento al rabino, a su domicilio y a templos e instituciones judías.

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