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Eduardo Risso: "ya no cuesta explicarles a artistas del exterior lo que es Crack Bang Boom"

En Octubre hay una nueva cita con Crack Bang Boom, la convención de cómics e historietas más grande de Latinoamérica. Es la edición número diez. En este caso, el homenaje central será a la historieta nacional. Hablamos con el creador principal, Eduardo Risso.

Es complejo explicar lo que es un clásico. Más allá de la etimología de la palabra, existe un sentido común que dota el significado del término con algo que todas las personas entienden, pero nadie sabe explicar concretamente que es. A veces tiene que ver con el paso del tiempo, otras con el uso y costumbre que se hace de cosas, y en algunas ocasiones con la expectativa y el sentimiento con que determinada situación se vive. Crack Bang Boom reúne todas estas condiciones, y más también. Hace diez años que se viene realizando sin interrupciones y entre muchos logros uno significativo es ser un punto de referencia en la agenda cultural local, del país y de Latinoamérica. En Octubre, ocurre Crack Bang Boom. Y muchas miles de personas se preparan para asistir. La ciudad queda a merced de la horda de fans del evento que aterrizan en Rosario y por algunos días enaltecen la geografía urbana otrora gris con los colores y gráficas de las historietas y comics.

Eduardo Risso es su principal creador, y uno de los dibujantes argentinos vinculados al rubro más destacado de la historia. Es reconocido en Argentina, entre otras cosas, por sus trabajos con Carlos Trillo; y mundialmente por la dupla que formó con Brian Azzarelo (Batman: Broken City – 100 Balas). Ha obtenido numerosos premios prestigiosos por sus trabajos, entre los que se destacan el Eisner –fue galardonado cuatro veces-. Y hace unos años tuvo la brillante idea de generar una convención de comics e historietas, donde junto al comité organizador –hoy integrado por más de diez personas- tuvieron como objetivo comprender un modo de hacer y pensar la historieta desde un evento pensado por y para la ciudad de Rosario. Y así llegaron a la décima edición a realizarse entre el 10 y el 13 de octubre, como siempre, en la franja del río.

Risso + Frank Miller.jpg

¿En algún momento tomás dimensión del gigante en que se convirtió Crack Bang Boom?

Yo lo vi crecer sin lugar a dudas. Soy el primer sorprendido de eso. Sobre todo porque no esperaba un crecimiento tan temprano. Uno trata siempre de poner una piedra, y de que se vayan sumando las cosas, pero bueno, ya en la tercera edición nos descubrimos con que estaba creciendo más de lo que esperábamos.

Menos se deben haber imaginado que su convención podía reactivar economías paralelas: plaza hotelera de la ciudad, gastronomía, transporte, entre otras cosas.

De alguna manera también es la idea original. Se supone que esto tiene que ayudar a movilizar algo. Poner a la ciudad como un referente de la temática del festival. Y ojalá que esto siga prosperando y podamos seguir creciendo, con la ciudad alrededor de ellos.

¿Se podría hacer Crack Bang Boom sin la participación activa de editoriales independientes?

Como está el país hoy, y el mercado, te diría que no. Pero nosotros siempre apostamos al editor nacional. ¿Marvel o DC? no publican acá, lo hacen ‘a través de’ y muy poco. De hecho también, lo que pretendemos de este tipo de eventos y ojalá se pueda dar, pero deberíamos tener otra economía con cierta estabilidad, es motivar a los fanzineros a que den un paso cualitativo. El fanzine en Europa se dejó de hacer hace veinte años. Todos los que hacían fanzines, de alguna manera están publicando de otro modo. A lo mejor somos demasiados ambiciosos, o yo lo soy, pero es a lo que apuntamos.

Desde afuera se nota que el motor, al menos lo veo así, que la tracción de la convención es lo que no son tanques. La foto tal vez sea el desfile, pero la tracción es otra.

Sin lugar a dudas. El desfile es una frutilla del postre. Una nota de color del evento. Pero uno no realiza el festival pensando en eso.

En lo personal, ¿Qué es lo más significativo que te pasó por Crack Bang Boom?

Eh…no sabría decirlo. Supongo que fueron muchas las cosas. Un poco es lo que venimos hablando, el reconocimiento de la gente, que de alguna manera agradece que lo hayamos comenzado y que lo sigamos haciendo. El reconocimiento en el exterior también. Se habla mucho de Crack Bang Boom, suena, y ya no me cuesta llegar a artistas del exterior para tener que explicarles que es el evento. Ya saben de lo que se les está hablando. Todo eso habla de una dimensión evidente. Más allá de que uno sabe lo que contiene, no logramos llegar a todos los límites de lo que significa.

El dibujar junto con cantar, son dos artes que hacemos prácticamente desde que nacemos. Lo hacen todos los nenes y nenas. Pero pocas personas son las siguen ese camino. ¿Vos siempre soñaste con ser dibujante?

Bueno, estoy de acuerdo con que son dos artes que hacemos desde muy chicos, naturalmente. Y también con que no todo el mundo lo sigue. Y luego supongo que no. No lo soñé. Como vos decías, uno empieza leyendo los comics. Después quiere emular de alguna manera, transcribiendo lo que ve, a un papel. Haciendo su propia historia. Y en mi caso, creo que fue a mediados del secundario, cuando tomé la decisión de hacer de esto una profesión. Si saber en realidad si iba a poder lograr algo, más allá de lo que me gustaba dibujar. Sí sabía que no me gustaba otra cosa. Me gustaba esto, entonces, ¿por qué no hacer de esto una carrera? Y tuve la suerte de que mi familia me apoyó. Supongo que me deben haber visto muy seguro de mí mismo. Y muy abocado a esto, como que lo quería hacer sí o sí. Entonces me dieron la opción de ir y probar.

La historieta argentina durante mucho tiempo ocupó un lugar popular visible. Ya sea incluida como tira en revistas, o la venta individual en kioscos de diarios y revistas. Hoy si pasamos por ese lugar, vemos solo lo más conocido mundialmente. ¿Falta público para las producciones locales o cambiaron las pautas de consumo y el circuito pasa por otro lado?

Se da un poco de todo, lamentablemente. A ver, la historieta está ligada siempre a la educación y la cultura. Creo que en ese sentido, hemos retrocedido bastante. Y a eso le tenes que sumar la crisis permanente que sufrimos en nuestra economía, que no hay forma de que tengamos una estabilidad de más de una década. Entonces eso hace que los emprendedores que quieren convertirse en editores y empiezan su carrera, llega un momento que tienen que sucumbir por la presión que ejerce esta economía detestable que tenemos. Es una cosa y la otra. Porque a su vez ha cambiado el hábito de lectura. Ya no hay forma de que se pueda editar hoy en nuestra industria como antes que se basaba en la revista ómnibus. Las hay, las tenemos, pero es como que el público pretende otra cosa. O sigue a un artista, o a un título, y no le da el cuero para abarcar todo lo que sale. Y de hecho es una crisis que pasa a nivel mundial. Porque es más grande la oferta, que la demanda que se genera.

Muchas personas vinculadas a la historieta creen que las grandes producciones audiovisuales potencian los clásicos y perjudican a los productores locales. Y por otro lado, en el mismo sentido, están las personas que creen que esos productos pueden llegar a seducir a público nuevo con ansias de descubrir nuevas lecturas. ¿Cuál es tu posición?

Depende de donde lo mires. Si analizamos Crack Bang Boom, es una muy buena fuerza para que la gente, sobre todo sábado y domingo cuando es masivo y no son puntualmente fanáticos de los cómics, este abierta a adquirir revistas tanto de los tanques, como fanzines u otras editoriales. Están abiertos a eso. Otra cosa es cuando hablamos del circuito comercial. Porque no tenemos una manera de distribución como la tenían las editoriales antiguamente. Hoy los grandes tanques lo tienen, pero apuestan a lo seguro. Van a las grandes ciudades, porque llegan a través de comiquerías o librerías especializadas. ¿Pero qué pasa en un pueblo del Chaco o Jujuy o el sur? A lo mejor no llegan masivamente. Y lo mismo pasa con los pequeños editores. El pequeño editor sobrevive hoy yendo de evento en evento, porque si no, no le rinde económicamente.

En lo personal, ¿cuán significativo es haber recibido tantos premios, por ejemplo, el Eisner?

Te da cierto reconocimiento, evidentemente. Porque de otra manera te pueden conocer, pero cuando obtenés algo así, enseguida suena bastante. Más allá de que yo creo que también es importante para la industria misma, porque la misma editorial logra un galardón extra y ayuda a vender su producto, personalmente te da un reconocimiento que de otra manera no se logra.

¿Es mucho lío organizar Crack Bang Boom?

Y…no deja de ser engorroso. Hay que hacerlo con tiempo. Si nosotros no quisiéramos renovarnos cada año, sería mucho más fácil. Pero el tema es que no queremos repetirnos, entonces tratamos de sumar siempre algo, en pequeñas dosis, pero siempre hay algo nuevo para ver. Pero tenemos la maquinaria aceitada, así que sale.

¿Tu cabeza va un año adelantada, estás pensando en la edición que viene?

Ni hablar. Yo ya tengo algunas cosas para el año que viene.

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