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Dillom: el rapero de cuna punk que estalla la escena

Imprudente, visceral y polémico. Así puede definirse a una de las voces más reconocidas del ambiente. Confiesa en esta nota que cada vez que tiene la oportunidad de romper el escenario donde se presenta en vivo, lo hace.

Dillom tiene apenas 19 años y ya es una de las voces notorias de su generación. Inquieto y curioso de las producciones, comenzó tocando punk rock hasta que dio con el rap. Precisamente esa imprudencia creativa que lleva adelante lo metió a producir beats en un estudio de la villa 31, en Buenos Aires. También el espíritu autogestivo dio inicio al movimiento artístico que hoy se conoce como Ripgang. Y fue con la canción “Trash” para BZRP Music Sessions que estalló de forma masiva y lleva más de 25 millones de reproducciones. Antes había sido Superglue (ft. Ill Quentin) con la que superó el millón de visitas, y lo último lo generó con A$AP y Casipegado (ambos Ft. Muerejoven).

En la última edición del festival Buenos Aires Trap se presentó de día, cuando el número principal era Duki, con quien existe una pelea mediática a la que Dillom se encarga de poner paños fríos y restarle importancia. Pero el horario tempranero no impidió que la cantidad de público presente –más de veinte mil personas- refleje que es uno de los raperos con mayor proyección de la escena.

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En los shows se puede ver todo el oficio y la escuela que le dieron las veredas recorridas. Viceral, lo que transmite juntos a sus compañeros muchas veces genera el pogo perdido en otros géneros y hasta si le pinta, rompe lo que tenga a mano. Es muy chico, pero se nota que tiene aliento urbano y todavía hace lo que le gusta. Directo y cristalino, suena sin impostura.

Habla con naturalidad. Si bien forma parte de una generación que no enfrenta los micrófonos con frecuencia y cuando lo hace no abunda la espontaneidad (de hecho, muchas voces hasta pasan por couching antes de salir a dar entrevistas), Dillom aparenta estar cómodo. Al menos responde lo primero que se le viene a la mente, y lo dispara. Pero no es un improvisado, claramente, se nota que sabe lo que quiere y hasta confiesa que lo planea. “Me pongo objetivos siempre”, dice. “Si no te pones objetivos yo creo que no llegás a ningún lado porque no tenés idea para dónde estás corriendo”.

¿Qué vínculo encontrás entre el mundo del punk rock y el rap?

Todo. Para mí la música es una sola. Todo se vincula con todo. Por más que los géneros se separen por nombres, para mí todo es lo mismo. Cualquier cosa se puede meter en cualquier género, cualquier instrumento en cualquier estilo. Todo se vincula para mí. Se podría decir que también hay una cosa de actitud y de energía. Y hay una visión política sobre como ver las cosas.

¿Cuál crees que tiene que ser el contenido de lo que decís con la música?

La verdad, lo que a mí me gusta es algo que me entretenga y que diga algo. Tampoco que tenga ‘el mensaje’, pero que no sea algo convencional o lo mismo de siempre. Sino que me aporte algo nuevo. Pero soy partidario de que cada uno pueda hacer lo que se le canta en las pelotas y que nadie le vaya a romper las bolas. A mí me suelen romper bastante las pelotas. Por eso soy partidario de lo que te digo.

¿Y quién te rompe las pelotas?

Je … mucha gente. La gente. Varios artistas también. Gente que en vez de meterse en lo suyo, se mete en lo de los demás.

¿Te referías a las peleas mediáticas que se vieron en YouTube?

Ese es un ejemplo de varios.

¿Para vos el rap es una música que no se puede hacer solo, sino en conjunto?

Como poder, se puede hacer solo. Es más, creo que es uno de los géneros más fácil para llevar adelante solo. No necesitas a una banda, no necesitas a nadie. Si querés y tenés plata te compras un equipo, aprendes a grabarte y te grabás, te producís, y haces la que vos quieras. En cambio, si tocas rock necesitás una banda para el vivo, se complica más.

¿Crees que el rap es una música todavía joven en argentina?

No sé si denominarla joven, porque tampoco es que hubo un hueco, sino que los grupos, las bandas, los raperos, siempre estuvieron. La cultura siempre estuvo, por más que antes no se le daba mucha pelota. Ahora como que se hizo moda, y la gente hace mucha plata, y está lleno de shows y todo eso. Pero la música siempre estuvo. Lo que pasa ahora es que se le empezó a dar pelota.

¿Te molesta que se esté haciendo plata?

No, al contrario. Yo vivo de esto. Me encanta que se pueda hacer plata. Por ahí lo que me molesta un poco es que las marcas lo agarren para el boludeo y vengan y arruinen todo. Pero qué se yo, con tal de comer, no te podés quejar.

Se te ve con remeras de bandas como ACDC, Metallica o Korn, que son parte grande de la industria del entretenimiento. Sin embargo, vos preferís la autogestión, y no que te maneje alguien de la industria.

De Metallica no soy tan fanático, de ACDC sí. Yo sí, prefiero manejarme de manera independiente. Pero qué se yo, son bandas que hacen música. Al fin y al cabo, es música y la escucho.

Lo que haces está creciendo mucho, tenés millones de reproducciones y sos referente de una escena. ¿No crees que en algún momento vas a necesitar del aparato industrial?

Eso no lo niego, algún día llegará. No te puedo decir lo que va a pasar mañana. Yo voy a tratar de manejarme por mi parte lo más que pueda. Porque también tiene más mérito, tiene su gracia hacer las cosas por tu parte. Es más difícil obviamente, pero no sé, no me gusta regalarle plata a cualquier gil. Y si el día de mañana voy a firmar con alguien, me van a pagar el doble o el triple que si hubiera arrancado ahí. Ese es mi objetivo por lo menos.

Produjiste y conociste de primera mano el sonido de artistas que viven en la villa 31. ¿Hay diferencias con artistas que solo conocen cómo vive la clase media?

Obvio, siempre hay una diferencia. No solo por vivir en la villa, sino porque hay gente que pasó cosas malas y gente a la que no le pasó nunca nada en su vida, te das cuenta que no tiene nada para contar porque nunca le pasó nada. Y la verdad me suele aburrir bastante esa clase de gente.

¿Tu origen es de vivir en villa o te metiste ahí porque querías conocer otra realidad?

No, yo soy de Colegiales, un barrio de capital bastante tranquilo dentro de todo. Tiene una parte linda, una parte fea, pero no es como una villa, claramente. Pero de guachín empecé a hacer música con mi amigo MH, y me mandaba para allá. Igual era un lugar que no conocía, iba por la música y por tener ganas de hacer música. Si mi vieja se enteraba, no me dejaba ir ni en pedo.

¿Pero tenías una relación conflictiva con tus viejos, o todo bien?

Y…bastante, sí, jeje.

¿Propio de adolescentes como nos pasa a todos?

No, más hardcore que cualquier otra persona, pero ahora está todo bien.

¿Te identificás con la villa? ¿Te gusta más estar ahí que en el escenario del festival Buenos Aires trap por ejemplo?

Sí, pero tampoco me voy a hacer el rey de la villa. Porque tampoco es que conozco mucho. Me gusta estar con gente de verdad, de la villa o de cualquier lado. Me gusta estar con gente que no sea careta, que tienen plata y quieren pertenecer, ¿viste? Llamalo villa, o llamalo como quieras.

¿Qué es el Ripgang?

Es un movimiento de artistas de todas las ramas, es un conjunto de varios artistas, no necesariamente vinculados al rap. Música, cine, diseño, muchas cosas. En los vivos intentamos que se pueda meter la mayor cantidad de arte, ya sea acompañando con las visuales y escenografía, y la idea es meter instrumentos. El show también tiene el factor del pogo, y gedencia, donde todos se cagan a palos de buena manera, la gente saltando a más no poder, es un agregado también.

¿Vos todavía rompés cosas en vivo?

Siempre que tengo la oportunidad, sí. El tema es no romper mucho, así no me bajan mucho el cachet, sino quedo debiendo plata.

¿Rompiste algo groso para que después no hayas cobrado?

No sé si me pasó que me descuenten el cachet entero por suerte, pero una vez rompimos el techo de un lugar. Se cayó un pedazo de cielo raso, un cuadrado. Yo no lo podía creer. Lo agarré, lo tiré al público y lo rompieron todo. Estuvo buenísimo, fue la más divertida.

¿Sabés quién es tu público o te interesa saber?

No lo había pensado…pero no sé, no me interesa. O sea, me interesa mi público, pero no me interesa determinado. Que lo escuche quien lo quiera escuchar.

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¿Qué sentís cuando te enfrentás a muchísima gente como pasó en el Buenos Aires trap?

Adrenalina. Los primeros cinco minutos antes de subir hay ansiedad. Y ya cuando estoy sobre el escenario es otra cosa, como que tengo tunnel visión. No miro para los costados, estoy enfocado en lo mío. Por ahí las visuales están buenísimas, y yo ni bola le doy a nada.

¿Te ponés objetivos o vas dejando que las cosas pasen?

Me pongo objetivos siempre. Si no te pones objetivos yo creo que no llegas a ningún lado porque no tenés idea para dónde estás corriendo.

¿Y cuál es el próximo?

La estabilidad económica. Eso es un objetivo, y sacar un disco a mitad de año.

¿Tenes referentes dentro del rap en argentina?

No sé si referentes que implemento en mi música, pero sí mucha gente que banco. Escuchaba mucho el teka, la conexión real, al Mala. Una escuela anterior a la mía. Pero tampoco consumo mucha gente de acá de Argentina.

¿En qué quedó la pelea con Duki?

No hubo ninguna pelea. Yo la mejor con todos. Con todo lo que me pueda llevar bien, mejor por mí.

RIPGANG, el movimiento de artistas llega a Rosario con los raperos Dillom, Muerejoven, Quentin, Broke Carrey. 28 de febrero a las 22 h en Centro Cultural Güemes (Güemes esquina Ov. Lagos). Anticipadas en Amadeus Rock (Córdoba 1369, local 9) - La Daga (San Martín 876, subsuelo) y www.entradaplay.com

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