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¿Cómo es hoy la industria del cine XXX en Argentina?

Durante la quincena del arte en Rosario se proyectó lo que se cree fue la primera película porno de la historia, y que fue filmada en la ciudad. Se llamó "El Sartorio" (al parecer una mala traducción de El Sátiro), del año 1907, un corto mudo, en blanco y negro, que tiene una duración de 4 minutos y medio. El material está disponible en youtube, y allí se puede ver como un hombre con una máscara similar a la de un diablo encuentra a algunas mujeres desnudas en una isla y luego de acosarlas mantiene sexo con una de ellas.

Viva como se viva el sexo según las expresiones culturales propias de cada época, el porno siempre es atractivo para mucho público. En la actualidad casi nadie se anima a hablar de una industria pornográfica en argentina, porque básicamente no se reúnen las condiciones necesarias para cargar con todo lo que atañe al término. Hubo una “época dorada” inaugurada y profundizada por el director Victor Maytland en la que se produjeron muchas películas y parecía que el mercado a futuro podía desarrollar una escena con todos los actores necesarios que dan forma a una industria, pero con los avances tecnológicos y el cambio en las formas de consumo, ese sueño no llegó a concretarse. Sin embargo, se sigue produciendo, con otros parámetros y plataformas, pero producciones al fin.

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Hernán Panessi es periodista. Vinculado a muchas de las ramas de la industria del entretenimiento que tienen que ver con la cultura pop, en el 2015 publicó un libro con carácter enciclopédico sobre la historia del cine nacional triple x. Como el mismo confiesa, es un libro sobre cine y no sobre porno. Pero también que antes de su libro nadie había escrito una investigación tan larga. “Existían un montón de artículos, ensayos y entrevistas, pero no un libro que tome el carácter enciclopedista” concreta. Nos dice que a pesar de que en argentina se filmaron desde 1989 hasta el 2017 cerca de cuatrocientas películas porno, casi no hay industria del porno argentino. “Son más gestos heroicos que otra cosa. Decir que es una industria no condice con la realidad. De hecho, me atrevo a decir que no sé si alguna vez argentina tuvo una industria del porno, donde financiera y culturalmente funcione. Fueron epopeyas, que a veces dieron plata y a veces no. Pero industria tienen los yanquis. Con productoras que financian, público que consume, premios que validan y prensa que certifica”.

Dentro de ese panorama, aún destaca a quienes a través de esos gestos heroicos siguen latiendo y apostando a la producción. En ese sentido, resalta la labor del pionero Maytland cuando argumenta que tuvo valentía y filmó con una democracia todavía endeble y joven. “La primera película fue apenas diez años después de que gobernaran los milicos. Y filmó más de cien películas” dice. Respecto a referentes actuales, no duda en mencionar a César Jones. “De un palo mucho más intelectual, menos popular en su narrativa. Es un tipo que tiene una importancia discursiva fuertísima”.

Jones es cabeza visible del grupo realizador LPsexxx. Director exclusivamente de cine porno, su primera película data del año 2001. Cree que la industria argentina vive, “en un estado de pequeñez y brotes verdes”. Pero a pesar de eso, aclara que existe “la aparición refrescante de un puñado de nuevos realizadores”. Lo cierto es que tanto los viejos como nuevos exponentes del género, debieron adaptarse a las nuevas pautas de consumo. Al respecto, Panessi sentencia: “todos los consumos cambiaron con las plataformas digitales. Todo incidió en la manera de relacionarnos con la cultura. Es un cambio radical, porque tal vez la persona que alquilaba un vhs hoy está suscripto a algún sitio porno”. En ese sentido coincide con el director de cine, cuando este afirma que “el último cambio a gran escala vino dado por la jerarquización casi total de internet como el sitio en donde traficar bienes culturales, incluido el porno”.

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Lorena Mexy es actriz porno. Trabajó más de diez años en la industria XXX, siempre bajo la dirección de Maytland en argentina, y también realizó trabajos en Europa. Hoy se dedica a la producción audiovisual de video clips de bandas, aunque sigue militando la industria del porno. “Soy una activista XXX” resalta y continúa “solo trabajo con actrices del xxx y parte de mi equipo de producción es gente que trabajó también en la industria XXX. Es más, tengo pendiente terminar un libro sobre lo que es trabajar en la industria XXX. Apoyo y asisto a todo evento relacionado al XXX profesional. Desde ese lugar opina que existe industria en argentina, aunque “se encuentra reducida por el hecho de que ya no hay tantas ganancias debido a que Internet hizo posible el acceso gratuito”

Patrones dominantes e identidades sexuales

La oferta de material pornográfico actual ofrece una cantidad inconmensurable de opciones en donde el acervo de goces, los preceptos y las diferentes identidades sexuales están segmentadas o conviven. O sea, existe porno para todxs, a pesar de que sigue “gobernando” el mismo patrón heterosexual con dominación del hombre. En ese sentido, César Jones entiende que, “en el abanico de oferta de porno hay mayor cantidad de oferta heterosexual, o sea, no gobierna, sino que acapara la mayor parte del consumo, sencillamente porque hay más personas heterosexuales que personas pertenecientes a otro tipo de minoría sexual”. No obstante, aclara: “en el porno actual y salvo muy esporádicas excepciones (entre las que me cuento), todo está taxonomizado y compartimentado. Me parece un excelente contrapeso frente al estado de embriaguez lujuriosa en el que solemos iniciar nuestras maratones de búsqueda”.

Su filmografía comienza en el año 2001. “Al año siguiente salen nuestra segunda y tercera película. Una de esas dos películas se llama 2176 clones bisex, y está protagonizada por una actriz trans. Probablemente haya sido la primera película porno argentina protagonizada por una mujer trans, y tal vez del cine argentino entero. Aunque mi intención por supuesto no fue enarbolar la bandera de ningún colectivo, es un hecho que se repitió y se repite varias veces en nuestras producciones. No nos enorgullecemos, ni nos avergonzamos, ni bajamos o levantamos banderas. Pero estamos lejos de seguir una sola línea de pulsión sexual en nuestras películas. Siempre aclaro que yo no tengo una sociedad de beneficencia ni estoy tratando de ser inclusivo ni estoy levantando la bandera de minorías sexuales. Simplemente estoy haciendo películas según el curso de mi deseo, y para darle curso a ese deseo necesito echar mano de actores y actrices con distintas características y tendencias sexuales según sea el proyecto de turno”.

¿Crees que hay tendencia en el porno a tomar a la mujer como objeto?

Por suerte sí; el porno cosifica todo lo que toca, por eso excita.

¿Por qué si el mundo respecto a esto culturalmente está cambiando, no puede hacerlo el cine porno?

El mundo cambia permanentemente en múltiples direcciones, no sólo en la de los discursos dominantes. El porno es un dispositivo de placer voraz y sediento a la vez, toda pastoral le es ajena. Otra vez: por eso excita. Para lo demás, existen el posporno y Mastercard.

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En ese sentido, Lorena cuenta su experiencia: “siempre me tocó ser dominante yo. Lo mismo en el set. Siempre el hombre fue ninguneado, nunca se le dio importancia al actor. El punto del feminismo como por ejemplo lo hace –la directora, guionista y productora independiente sueca- Erika Lust, el post porno, es una mujer masturbándose. Hay que suplementar las pijas por los consoladores porque queda mejor, más estético, y el hombre da la parte agresiva. No lo veo así. El porno es porno: una historia sexual donde se encuentran dos personas del mismo sexo o distinto y tienen una relación sexual”.

Porno feminista

Existe una apremiante escena en donde se aborda el sexo desde una postura disidente o no ajustada a las cosificaciones y los clichés. Tal vez en argentina la productora audiovisual Erecta (https://www.facebook.com/erectax/) sea la que se adapta más a este perfil, con tendencia al porno ético o feminista.

Indudablemente es una nueva forma de producir porno, y como toda tendencia o cambio, reviste de diferentes opiniones. Panessi cree que es interesante y suma. “mientras más miradas haya sobre el tema, es más nutritivo. Incluso lo digo como público. Además, naturalmente para poner en discusión modelos que estaban viejos, lo heteronormativo del porno maistream de Estados Unidos que se ponga en discusión está buenísimo. Y eso hace que el efecto sea de cascada, se va erosionando ese discurso. Celebro también que la lucha se expanda al XXX”.

Mientras tanto, Jones entiende que “moralizar la materia creativa es una idea espantosa. Y hacerlo con el porno, doblemente”. En cuanto a Lorena, cree que no se pueden nombrar dos actores destacados de la escena argentina, “porque no hay”. “Siempre fueron actrices las destacadas. Y las escenas son pactadas. Por lo general se trata de contener y que esté bien la actriz. Ahora estoy trabajando con algunas bandas punk y hay más machismo de los que tuve en el porno. Por otro lado, si mañana filmo o produzco porno, no voy a decir que hago porno feminista, aunque trabaje con todas mujeres” y agrega enfáticamente “somos las mujeres las que tomamos el mando e hicimos lo que queríamos en el porno. Nos adoptó, nos respetó y nos hizo ganar más dinero que los hombres que trabajaron al lado nuestro. Feminismo es ser actriz porno y exigir ganar más que los actores y elegir vos los actores y las escenas que vas a hacer” concluye.

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