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Caso Valdés: un falso baño, el misterio del bolso azul y una sugestiva intimidación

La jueza Marisol Usandizaga tomó como válida la reconstrucción que hizo la Fiscalía de la balacera en la autopista, por lo que imputó con prisión preventiva a los jefes policiales Valdés y Bellagio. En la audiencia se ventilaron detalles e interrogantes claves del caso.

Mariano Valdés, vestido de negro, e Higinio Bellagio, con una camisa a cuadros y una campera de hilo roja, irrumpieron en la sala de audiencias del tribunal de Villa Constitución, un recinto revolucionado ante una causa con mucha nebulosa y muchas esquirlas. No era para menos: estaban a punto de imputar al ex jefe y sub jefe de la Delegación Santa Fe de la Policía Federal Argentina por un hecho con tintes de película.

Exactamente quince días atrás, el ex jefe policial denunció que había sido atacado a balazos en la autopista Rosario- Buenos Aires, aproximadamente en el kilómetro 253. Sostuvo desde el primer momento que había sido un intento de robo. La ministra de Seguridad de la Nación Patricia Bullrich habló de un ataque mafioso o de una posible venganza por una interna en la fuerza. Hasta se barajó la posibilidad de un conflicto entre Valdés y la suboficial Roxana Gonzalez, la mujer que viajaba ese en el Ford Focus que recibió los disparos.

La fiscal Eugenia Lascialandare leyó a los imputados los cargos que se les atribuían. Ambos escucharon atentamente. En todo momento negaron con sus cabezas cada palabra que pronunció la funcionaria judicial. Bellaggio se presentó y acto seguido advirtió que iba a pedir la palabra. Valdés, en cambio, dijo que lo iba a pensar. Finalmente, lo hizo.

Antes fue el turno del fiscal Matías Edery. “Cuando comenzamos no creímos que íbamos a llegar a esta instancia”, dijo a la hora de pedir la medida cautelar que implicaba 90 días de prisión preventiva para ambos. “Detectamos maniobras que entorpecieron la investigación. Valdés declaró en tres oportunidades y siempre sostuvo el mismo argumento. El problema fue cuando declaró la suboficial González, y allí se detectó que las declaraciones de Valdés no tenían correlato con las pericias, sobre todo la balística”, detalló de arranque el fiscal, quien confirmó que hay "tres interrogantes" que la Fiscalía aún no puede responder.

1) A qué pararon en la estación de servicio de Ramallo

En la audiencia se pasó un video en donde se ve a Valdés y su acompañante detenerse en el Parador de Ramallo. Se observa a Valdés, según su declaración, buscando un baño pero se lo aprecia (en el margen superior) yendo hacia una zona detrás de un tanque de gas (aparentemente zona de estacionamiento de camiones donde no hay baños). Allí permanece un minuto y medio aproximadamente, luego se retira hacia la zona del parador donde se encuentra el baño. Posterior a su partida se ve salir del lugar donde permaneció a una camioneta con características similares a la que, supuestamente, se trasladaban los agresores. “No sabemos qué pasó en ese 1’ 20” en que Valdés va a la parte de atrás del restaurante de la estación de servicio de Ramallo”, afirmó Edery.

Valdés en el Parador de Ramallo

2) Quiénes eran las personas que se bajaron en la autopista

Valdés declaró que en el kilómetro 253 de la autopista detuvo la marcha del auto y en ese momento apenas cuando se disponía a reanudar la marcha apareció en escena una pick up de color gris gris oscura o negra. Que se bajaron dos o tres personas, que aparentemente había una persona más en carácter de conductor, y que esgrimieron armas de fuego con un comportamiento sumamente violento. Contó que se identificó como personal policial, que los agresores comenzaron a disparar y que tanto González como él repelieron la agresión.

La suboficial Gonzalez, sin embargo, declaró otra secuencia: “Aparece una camioneta se bajan tres tipos y se bajan a hablar con el jefe. Se ponen a hablar con él afuera, al costado de la banquina. Eran cuatro, uno se quedó arriba y se bajaron tres. Él se bajó y no me dijo nada", narró a poco de ocurrido el hecho ante los fiscales.

3) El bolso

Aquí es donde aparece en escena el comisario Bellaggio, quien según la acusación de la Fiscalía se hizo cargo del bolso sabiendo que estaba "dificultando la cadena de custodia teniendo en cuenta que era una evidencia. “A Bellaggio se le atribuye haberse constituido en el SAMCO de la localidad de Arroyo Seco, el 9 de septiembre a las 21:50 aproximadamente, y haber tomado el bolso tipo deportivo marca Adidas color azul oscuro con vivos rojos, que la suboficial Roxana Gonzalez tenía en su poder, y las prendas de vestir que llevaba puestas Valdés", explicó Edery. “Sacado de la escena del hecho, era evidencia. Nunca vamos a saber que había. Queda claro que ese bolso tenía que quedar en ese lugar y respetar la cadena de custodia”, agregó el fiscal.

Sin embargo, Bellaggio aseguró al momento de pedir la palabra que a él ningún profesional de la salud le entregó nada y que "había gente de la policía de la provincia de Santa Fe interviniendo en el hecho". “El famoso bolso nos los entrega ella (por González) y lo pusimos arriba del patrullero. Jamás tuve la intención de entorpecer nada, lejísimos de eso”, dijo.

Sobre el contenido del bolso, detalló que "tenía documentación, celulares, dinero y la llave del Focus". “Del Samco volví a Santa Fe con otros colegas y con González. Bajé el bolso y lo puse en mi oficina, lo dejé ahí. Al día siguiente lo abrí y veo qué había zapatos de vestir color negro, dos paquetes de yerba La Merced, una caja de jugos tang, ropa (remeras, short) y un perfume”, narró.

El 911 y la presión a la suboficial

Otro punto que llamó la atención de los investigadores fue que ni Valdés ni Gonzaléz llamaron al 911 ni bien fueron baleados. Cuando el ex jefe policial pidió la palabra en la audiencia dijo entre lágrimas: “Sentí miedo por morirme a raíz del balazo en la Ingle”. Pero Edery lo retrucó: “Dijo que temía por su vida pero no llamaron al 911, cuando llegan a la YPF fueron los empleados quienes pidieron auxilio".

Sobre los llamados telefónicos, Bellaggio contó que recibió un llamado de la suboficial en el cual ella decía “vení por favor que nos balearon”. “Yo estaba a cargo accidentalmente de la delegación y me desesperé para ir a dar una mano. Salgo de mi oficina y me encuentro a un compañero Domenech, le digo que balearon a Valdés y le pido que me acompañe y viajamos junto a dos choferes. Me enteré por Roxana que lo habían trasladado al Samco. Googlé dónde era y fui. Cuando llego Roxana me abraza y se pone a llorar, y me dijo "esto es una locura, no sé quiénes son. Le pedí que se calmara.”, explicó Bellagio.

Continuo su relató y dijo: “Cuando nos calmamos, en un momento un oficial de la provincia dice que ella tenía que ir a declarar a la oficina de Arroyo Seco y nosotros la acompañamos”. Para Edery fue "raro" que declarase con dos superiores sabiendo cómo funciona la jerarquía en la Federal. “Esto me permite introducir sobre la cuestión de la intimidación. Nos van a decir que ella quería seducir a todos (Bellagio indicó que "Roxana estaba vestida sexy y se le acercaban como moscas los policías para tomarle declaración"), pero claramente la intimidaron", puntualizó el fiscal.

De la investigación se desprende que a González la hicieron ir dos veces al Hospital Churruca. Primero le dijeron que estaba apta y después (sin que la vea un facultativo) le dijeron que no estaba apta para declarar. “En el domicilio particular de González se hacen presenten el jefe de la Federal Rosario y un jefe de Córdoba. Ella no estaba pero buscaban que declare. Siendo mujer y con una escala muy baja en la fuerza sufrió presiones de todos sus superiores”, refirió Edery

La jueza Marisol Usandizaga hizo hincapié en este punto: “Me llamó la atención el seguimiento que se le hace a González y basándome también en el relato de Bellaggio. Todos estuvieron preocupados por ella, que no parece condecirse con el acompañamiento común de una compañera de trabajo (de la PFA)”.

La palabra de Valdés y Bellaggio

A lo largo de las casi dos horas que duró la audiencia ambos escucharon con asombro el relato de la Fiscalía. Bellaggio fue el primero en pedir la palabra y mostró todo el tiempo muchas ganas de hablar. Tras dar su versión de los hechos aseguró: “Yo no tengo nada que esconder. Fui a socorrer a una compañera que estaba desesperada e hice atender a mi compañero lo mejor que pude. Estoy totalmente tranquilo con mi accionar y me gustaría volver a mi trabajo. No le deseo a nadie estar detenido”.

Valdés negó en todo momento los dichos del fiscal con la cabeza . “Rectifico lo que declaré en las veces anteriores. Debido a la situación en la que me encontraba, debo haber detallado mal el teatro de los sucesos”, admitió.

“Los hechos que leo en la imputativa me causan una gran indignación. Es todo una falaz mentira de Roxana González. Detengo la marcha en el kilómetro 212 para cargar agua e ir al baño, primero me dijeron que estaba detrás del restaurante pero era dentro. En el km 245 y a pedido de González paró el auto porque ella se había derramado yerba y quemado. No vi nada sólo dos luces que venían a lo lejos”, relato sobre el momento del ataque.

Y continuó: “González descendió por 40 segundos, allí me interceptó una camioneta y me atacaron. Tengo pruebas. Nunca bajé a hablar con nadie, fuimos sorprendidos. Ella dice que hablé con tres personas, yo no bajé en ningún momento del vehículo, ella disparó. Nunca me puse en concordancia con nadie para provocar ningún tipo de encuentro”, describió. Por último concluyó: “No le tengo miedo a la verdad, le tengo miedo a la mentira, y esto está lleno de mentiras. Tengo 31 años de trayectoria”.

Las dudas de la jueza

La jueza Usandizaga aceptó la imputación y la medida cautelar que solicitó la Fiscalía. Justificó su decisión y expresó que le llamaban la atención varios puntos:

1- Que nadie llama al 911 ni bien se produce el hecho. Segundos después del ataque hubo muchos llamados pero ninguno al 911.

2- En la imagen que se ve, donde Valdés aduce que buscaba el baño, se ve que es un lugar alejado para buscar el baño.

3- El bolso como elemento constitutivo de la escena del hecho. "No tengo por qué dejar de creer lo que usted (en referencia a Bellagio) dice que estaba dentro del bolso ni tampoco creerle".

4- Herida de la ingle. "Valdés dice que nunca descendió, y por eso me pregunto cómo se produce esa herida".

“Me hago Los mismo interrogantes que el Ministerio Público de la Acusación. Pocas veces vi tan configurado el entorpecimiento de los elementos probatorios”, finalizó.

El hecho imputado es el encubrimiento del tiroteo

“Los hechos imputados son claros y hay riesgos de peligrosidad. Está toda la fuerza queriendo encubrir el hecho y no sabemos por qué. Querían desviar la investigación, diciendo que había un robo, luego que fue un ataque a la autoridad por lo cual el hecho debía pasar a la justicia federal “, explicó Edery.

Se solicitó la prisión preventiva por entorpecimiento probatorio y se cumplirá en el ámbito del Servicio Penitenciario provincial.

Para finalizar vale aclarar que la Suboficial González se encuentra en el programa de protección de testigos.

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