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Barrio Hospitales, zona liberada: trabajadores del Vilela aseguran que crecen los robos violentos

El personal de salud manifiesta ser blanco constante de arrebatos, muchos de estos con violencia y uso de armas. Denuncian que la presencia policial en la zona es nula. Estrés que se suma a la sobreexigencia por la pandemia.

Barrio Hospitales fue noticia en los últimos días a raíz del crimen de Sebastián "el Oso" Cejas, el joven que fue atacado en la madrugada del 22 de septiembre por delincuentes que lo abordaron para robarle el auto mientras esperaba que su padre se dializara en el Hospital Español. El asesinato del joven refleja al extremo la inseguridad que viven a diario quienes transitan y habitan ese sector de la ciudad.

Enfermeros, médicos y personal de la salud en general que circulan a toda hora por el radio comprendido por Sarmiento, Gaboto, Moreno y 27 de febrero, relatan que desde hace tiempo son víctimas de constantes robos violentos al ingresar y salir de sus lugares de trabajo. Señalan que la situación se recrudeció en el último tiempo y ya no hay horarios para el accionar de los ladrones. Además, afirman que las autoridades se comprometieron a reforzar los patrullajes en el barrio, pero poco se hizo y la inseguridad es cada vez peor.

"Cruzar las vías es una pesadilla. Los compañeros se organizan entre cinco o seis para poder encontrarse y cruzarlas juntos, porque siempre de ahí sale alguno para robarte. Saben nuestros horarios de trabajo, a qué hora entramos, a qué hora salimos y cómo nos movilizamos", manifiesta un camillero que se desempeña en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela y todos sus compañeros aseguran, casi al unísono, que "la zona está liberada".

Una mucama que trabaja hace más de 20 años en ese mismo nosocomio relató que este año fue víctima de dos robos en un mismo mes y con muy pocos días de diferencia uno del otro. "Ir a trabajar a veces da miedo", afirmó la mujer que además es vecina de la zona.

La trabajadora relató que en abril tuvo la mala experiencia de sufrir dos robos en el mismo mes. Un día al salir del trabajo fue abordada en calle Virasoro por un sujeto al que confundió con empleado de una empresa de delivery, quien la amenazó con una pistola apoyándola sobre su pecho. "Quería que le entregue todo lo que tenía, lo que más le interesaba era mi celular", recordó la mucama y comentó que inmediatamente le entregó el aparato. "Después de robarme se escaparon en contra mano con su moto por calle España", expresó todavía acongojada.

Al acercarse a la comisaría quinta para radicar la denuncia, minimizaron la situación y le preguntaron por qué había ido y por qué tenía interés en denunciar el hecho. "Si total el robo no pasó a mayores y no resultó lesionada", le dijeron.

Por si fuera poco, días después volvió a ser presa de la inseguridad del barrio. También en abril y minutos antes de la siete de la mañana, cuando salía de su casa para ir al hospital, fue abordada por dos sujetos en moto que la empujaron contra una pared y hasta la manosearon para saber qué pertenencias le podían robar. Finalmente, los delincuentes se hicieron con el botín, robándole el celular por segunda vez y huyeron sin que nada más suceda.

Tras haber padecido dos robos ya no quiere caminar sola al salir o ingresar del hospital. "Tiene que venir a buscarme una compañera porque tengo mucho miedo. Siempre hay alguien que por suerte se ofrece a hacerlo. A la salida del trabajo me esperan mis hijos. La verdad que la zona es terrible. Acá no hay horarios para los robos. No te cruzas con un patrullero para nada", sentenció.

Los hechos relatados por la mucama son cosa de todos los días en barrio Hospitales y otros trabajadores del hospital Vilela, que apropósito se encuentra ubicado a solo cinco cuadras del Hospital Español, lugar donde fue asesinado Sebastián Cejas, padecen diariamente la misma inseguridad al concurrir a su trabajo.

Por su parte, C.M., empleada administrativa del hospital, advirtió en diálogo con este medio que los robos no solo se incrementaron en frecuencia, sino también en violencia. A su vez, reconoció que el problema no es de la Policía, sino del Gobierno que debería ocuparse y reforzar la seguridad en la ciudad.

Entre los casos más resonantes, destacó el que le ocurrió a una compañera suya: “salió de trabajar a las seis de la tarde y cuando se subió a su auto, dos sujetos la sorprendieron y la atacaron a golpes para robarle el auto. La violencia de la situación hizo que ella saliera del vehículo. Los delincuentes se subieron al auto y se lo llevaron”, señaló esta empleada y explicó que el personal suele dejar sus autos estacionados por calle Rueda, Italia, Dorrego y Virasoro y que por Rueda es donde sufren los mayores hechos de inseguridad.

A su vez, son constantes los robos de bicicletas, motos y neumáticos. "A la madrugada cuando dejas los autos en cualquiera de las calles, si vas a buscarlo es probable que lo encuentres sin las ruedas. Hace poco, a una compañera le robaron las cuatro. Esto pasa porque no hay presencia policial en toda la noche", afirmó.

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Rastros de una balacera registrada en junio pasado en Italia al 2600, a una cuadra del Vilela.
Rastros de una balacera registrada en junio pasado en Italia al 2600, a una cuadra del Vilela.

Reunión con autoridades y un compromiso que quedó en la nada

El problema con los robos y la violencia que enfrentan los trabajadores del Hospital Vilela viene desde hace tiempo, por este motivo es que hubo una reunión meses atrás con autoridades, donde abordaron la situación y reclamaron por mayor presencia policial en la zona. "La inseguridad es muchísima y es todos los días. No hay policías", recalcó durante toda la entrevista esta trabajadora.

Según cuentan desde el efector, en un principio se acordó que iban a reforzar la custodia en la zona, pero la única seguridad que hay en la actualidad es exclusivamente a la 6 de la mañana sobre Italia y Rueda, pero solo por un rato. También hay personal de la Guardia Urbana Municipal a las doce de la noche, pero aseguran que los agentes “dan vueltas quince minutos y después se van”. De esa manera, el resto del día el personal está a la deriva.

Por último, la secretaria dijo que “no tienen respuestas” y que cada vez que hay un hecho de inseguridad lo denuncian. “Con esto de la pandemia no nos prestan atención”, aseveró y concluyó: “desde el inicio de la pandemia todo empeoró”.

Sumado a la situación de agotamiento que vive el personal de salud que atiende a los pacientes en el marco de la pandemia, los robos y la violencia se convierten para muchos en otro gran componente de estrés.

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