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Amelia y Fermín: hermanos músicos que buscan, encuentran y hacen

Amelia y Fermín Sagarduy son hermanos. Ambos, trabajando juntos o por separado, forman parte de una rica escena actual de la música rosarina. Pronto se publica "Shades of Purple", disco de Amelia, producción de Fermín.

Hace mucho calor. Es diciembre en Rosario, humedad, mosquitos. Un departamento en calle Corrientes cerca del río no alivia para nada el clima que se respira. Notificación en el teléfono, llega un videoclip por wasap. La artista se llama Amelia y la canción Sunset Loop. Google encuentra un EP de cuatro canciones, titulado con el nombre propio. El contenido es sorprendente y alivia un poco el calor. Una voz profunda, pero no invasiva. Ni muy grave, ni muy aguda. Una expresividad asombrosa. Y un ukelele. Nada más.

La reacción inmediata fue, ¿qué es eso? En la habitación había cinco personas, además de transpiradas, ahora también sorprendidas. Cinco personas grandes, además, que a priori habían perdido la capacidad de sorpresa. Al mismo tiempo de la expresión extraordinaria toda la forma de esas canciones ejercía un viaje. Una desconexión con todo lo que podía ocurrir alrededor. Era, ahora lo descubro, un poco desconcertante por lo bello y lo no convencional. No era para bailar, no era para cantar, ¿qué era? En el video de la canción Sunset Loop, la persona que proyectaba eso con cuatro canciones, es la protagonista de una obra audiovisual descomunal. El vestuario, la actuación, las locaciones, la fotografía, todo en una composición perfecta. Al canto y la expresión, ahora se sumaban los dotes para la actuación. El tema dura cinco minutos y medio, lo cual es, para los cánones de la industria, casi un auto boicot. Entonces también había un riesgo, y un “qué me importa” agraciado.

Pero era lo primero que hacía. ¿Cómo seguía la propuesta de Amelia? Al poco tiempo apareció la canción Lillium. Mantenía la idea, pero esta vez canta en español y la acompaña una representación instrumental más numerosa. En la producción figura Fermín Sagarduy, su hermano.

Ese mismo año, se conoce This is fine, el disco de Fermín. Nutrido por naturalezas que remiten a los sinfónico progresivo, y a ciertos standares del rock y el folclore argentino, todo zarandeado con elementos de la música electrónica, a medida que se suceden las canciones, nada de lo que se está escuchando resulta obvio o remanido. Se vislumbra novedoso sin ser nuevo. Un equilibro complejo y satisfactorio.

Luego, el mundo es atravesado por una pandemia. Todos y todas encerrados. En ese proceso de reestructuran mundial, Amelia desde sus redes sociales conecta universos: la realidad y la fantasía. Anuncia que va a sacar un disco con canciones que se inspiraron en unos casetes que encontró su hermana Juana (escritora) que vive en Londres. Al parecer, ese material contenía la voz de una mujer escocesa llamada Clementine con sus vivencias y pensamientos. Inspirados en esa experiencia, junto con Fermín, habían armado un disco. Otra vez un viaje, otra vez ilusiones, otra vez profundidad, otra vez fantasía.

Escribo: Hola Amelia, ¿cómo estás? hace unos días vi en tu Instagram que van a sacar un disco con tu hermano, me encantó la historia. ¿Cuándo publican eso? porque me encantaría hacer una entrevista y posterior texto con ambos. Siempre que acepten, claro.

Amelia - Sunset Loop (Video Oficial)

Aceptan, y convenimos que hablamos cuando salga el adelanto.

El día que salió el adelanto con la canción A Ghost’s Curse Amelia reveló que era todo inventado. Ese imaginario que creó generó tal expectativa que finalmente decidió mostrar el truco de la maga, argumentando: “Sé que muches quedaron atrapades con esta historia, pero hoy no quiero que parezca que el disco se hizo gracias a unos casetes caídos del cielo. La realidad es que detrás de él hubo mucho trabajo, frustración e incertidumbre, y la mayor inspiración no fueron tanto las películas o discos, sino mis propios recuerdos y pensamientos de la adolescencia”.

La canción, por cierto, es preciosa. Retomamos diálogo para concretar la cita que habíamos pautado cuando se anunció la “falsa historia”, y Amelia da el ok, pero graba un audio: “te hablo para hacerte una aclaración. Vos te contactaste conmigo a partir de la publicación que yo había hecho en esos días, cuando publiqué la historia que había detrás del disco. Y recientemente aclaré que esa historia no era verídica. Te aclaro esto porque ya veo que habías pensado la entrevista a partir de esa historia y no sabías que no era verídica, y no quería que haya confusiones. Entiendo si no querés hacer la nota si es que ya la habías pensado a raíz de eso. De todas maneras, la historia sigue siendo parte del concepto, aunque no sea real, es como un imaginario. No es que no tiene importancia”.

Llegan Fermín y Amelia al bar donde nos citamos, mientras están jugando Brasil y Uruguay, por ahora, en un aburrido cero a cero. No nos conocemos, entonces no hablamos más que lo que requiere la entrevista, son muy amables y jóvenes. Amelia tiene 19 años y suelta varias risas ante comentarios míos. Fermín tiene 25 años y parece concentrado. No vienen de familia de artistas, solo un tío abuelo que era pintor.

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Hermana mayor escritora y ustedes dos hacen música. ¿Hay un porqué son todos artistas?

F: En casa no se habla todo el día de arte. Lo que nos pasó fue que se nos dio mucha libertad, se nos acompañó mucho sobre lo que íbamos haciendo. Desde la primera vez que, no sé, vi a Peteco Carabajal tocando el violín, me gustó y me dijeron el ok. A mi papá y a mi mamá les gusta mucho la música y fue un refuerzo positivo. Tampoco es que nos decían bueno dale, ahora vas a ser el próximo violinista.

A: A mi mamá le preguntan lo mismo y ella dice que solamente nos dejó hacer lo que queríamos. Si queríamos hacer teatro, nos dejaba. Nos hacía hacer muchas actividades de chiquitos, como para motivarnos de cierta manera. Y creían que el arte era una manera de motivación.

F: Lo de artista fue más reciente. Creo que fuimos probando distintas cosas y no era tanto ‘ok, esto me define’. Tampoco es tan así, es lo que estamos haciendo ahora. Creo que también se retroalimenta un poco. Cuando uno le empieza a dar más peso, al toque estaban al lado. Entonces te contagia.

A: Yo creo que viene de que mi mamá y mi papá son muy sensibles. Y eso nos transmitían. No tanto transmitir un talento, sino transmitir la sensibilidad hacia esa cosa. Y nos fuimos por la música, por la escritura y distintas ramas.

F: Y como todo, hay un momento en el que empieza a pasar algo y que te dicen bueno, si quereés hacer esto, ponete las pilas. Pero nunca fue con presión.

A: Cuando éramos chicos era algo lindo. Mi papá ponía un tema de Spinetta y me decía escuchá, mirá lo que hace. Y yo decía ‘guau que lindo’, pero porque era muy chiquita. Ahora tal vez dejamos de prestarle atención a esas cosas y el sigue siendo así, contándote las cosas. Pero no nos molestaba.

F: Era todo nuevo. Con Spinetta me pasaba que no me gustaba. Y él –su padre- es fanático. Viene Spinetta y después nosotros. Me dijo una vez de ir a verlo y yo dije que no, que me aburría un poco. Y después me re gustó. Pero eso está dando vueltas y va quedando. Y en un momento te cae la ficha.

Tienen diferentes edades, ¿Compartieron la misma música?

A: yo escuchaba lo que escuchaban ellos. Mi hermana me prestaba su mp3 y yo escuchaba la música que tenía ella.

F: Compartimos High School Musical, a ella le gustaba y yo me hacía el que no me gustaba, pero estaba ahí, mirando la tele y cantando los temas.

A: Yo me acuerdo cuando era chica que él me decía “Ame, viste que te mostré esta banda y vos seguís escuchando One Direction”, jajaja. No lo hacía de mala onda, quería transmitir. Y yo le decía “a mí me encanta One Direction”. Y a mi hermana le gustaba también, y era más grande. Íbamos a verlos juntas. Siempre hicimos cosas muy en familia.

Da la sensación de que forman parte de una generación que, si se siente algo, lo asume al toque. En este caso, que son artistas. Tampoco tienen rollo si dejan de sentirlo así y pasan a sentir y ser otra cosa. ¿Por qué?

F: Un poco por lo volátil que es todo hoy en la juventud. La cantidad de cosas que vez, y la idea de que realmente podés hacer todo lo que quieras. Te abre esas posibilidades y te dice ¿Por qué no? Vas a ver algo, decís que está re bueno, lo buscas en internet y ya te aparece. Y después está la bajada para poder hacer cerca, está ahí.

A: yo pienso en eso. Es raro el hecho de ser música, porque casi siempre arranca como algo circunstancial. Hice una canción, ahora tengo un disco y lo saco. Y en un momento, ‘ah bueno, esto es mi carrera’. O sea, ahora soy música. Como que ese salto es re extraño, en realidad, todo arranca como algo circunstancial, como algo que te sale natural. Y más ahora, en nuestra generación, creo que sale de jugar, de lo natural. Pero el hecho de verlo tan cercano, te hacer decir que bueno yo puedo hacer también tal cosa y ser más diverso.

Hasta hoy, practican diferentes métodos en el momento de crear. Fermín necesitó el académico, Amelia el instintivo. Las acciones de Amelia parece que nacen, se desarrollan y crecen todo en el mismo instante. Las de Fermín que tienen un proceso de trabajo más elaborado. Ambas cosas son ciertas y los protagonistas lo confirman. Lo que sorprende es el camino para llegar a eso. Los dos métodos están alimentados desde la inseguridad, cuando a priori, uno podría suponer que salen así, tan hermosos, porque están muy seguros de lo que quieren o necesitan.

“Desde muy chico me hice la idea de quiero hacer esto. Tuve momentos en los cuales me propuse estudiar para perfeccionarme y buscar realmente capacitarme”, dice Fermín.

¿Te sentías inseguro?

F: En un momento me di cuenta de que era más por el hecho de juntar herramientas, porque a veces te sentís inseguro. Me costó un montón llegar a decir que era músico. En un momento decía que estudiaba música, o que tocaba el bajo. Necesité estar bajo una estructura de enseñanza, tener un título o algo que avalara eso. Hasta que dije basta de juntar información y aprender acordes, porque al final lo que querés cantar no pasa por ahí, sino por lo que sentís. Estudiar me dio una seguridad que por ahí no tenía.

A: Yo de chiquita aprendía de lo que hacían mis hermanos. Y gracias a que Fer dijo ‘che, capaz que estudiar no me ayuda para hacer lo que ahora quiero hacer’, me dio una libertad, no me sentí obligada a estudiar música, si quiero hacer música.

F: De hecho, yo aprendo de ella. Cuando vi como salió a cantar, entendí que era eso. No es que me tengo que encerrar a darme la cabeza contra la pared. Y fue hace poquito.

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¿Qué es lo que más te gusta de ella como artista?

F: Admiro mucho la capacidad de volcar algo muy rápido, como un exabrupto, y que genuinamente salga todo a la vez: melodía, voz, letra. Y ya está. Se guía mucho por lo que siente, y cómo eso guía a lo que hace; más que lo que veo en mí, que yo lo pienso más.

A: En ese sentido, creo que somos re contrarios. Algo que a mí me cuesta es ser perseverante para llegar a un objetivo. Fer es más de darle la vuelta un montón de veces para llegar a lo que quiere, y es algo re difícil. O sea, a veces sirve el hecho de la espontaneidad de las cosas. Pero si uno quiere hacer un tema que suene enorme y tenga un montón de cosas, no podés ser un manija y meter lo primero que te salga en todo. Ser perseverante y tratar de que salga como uno quiere y llegar a su objetivo, es algo que a mí me cuesta mucho. Y él lo tiene naturalmente.

F: Las dos cosas exageradas no están buenas. Si yo me cierro y estoy viendo seis días una melodía, no va a cambiar mucho. Ahí entra lo de la inseguridad, ‘che bueno, estás buscando un montón ahí, no importa tanto que esté perfecto. Importa que se sienta real’. Y por ahí al revés, es darle ese plus de decir te doy un poquito más, le pongo un poco más.

A: Claro, yo sino dejaría todo a la mitad y digo ya fue. Con –la canción- Lillium me pasó que planeé cuando sacarlo… había armado toda una historia en la cabeza y quería que saliera tal día. A veces se pierde el objetivo de hacerlo relajado, divertirse. No me pasó con Lillium porque lo hice con Fer, y no es así como yo, por suerte. Lo raro es que planeo algo así y saqué mi primer disco en el 2018. Y de la nada dije ‘bueno, tengo que ser profesional, ahora tengo que sacar tal día tal cosa’. Y el garrón es que te metes en esa, y son presiones que tiene uno en realidad.

F: Porque también te meten en esa idea la gente que hace música. Y que tenés que sacar cierta cantidad de cosas en determinada cantidad de tiempo y sino la gente se olvida de que existís.

¿Laburan bien juntos?

F: Fue un aprendizaje. Por cómo somos individualmente, y porque también es algo nuevo en la dinámica trabajar en serio. El EP fue poner un micrófono y que cante ella y ya está. Pero en esta etapa, fue más trabajo. Y fue nuevo para los dos. Y también es la primera vez que produje a otra persona (por primera vez habla de su hermana como si no fuera su hermana, sino alguien extra, que hace música, y donde él puso manos a la obra, sobre su obra).

A: Es raro, porque no nos estábamos dando cuenta cuán (hace señas con los dedos, como un ida y vuelta, y pienso en el meme del hombre araña, mirando al hombre araña; un silencio, y sigue)… es como que a veces no te das ese premio de decir ‘che estamos haciendo algo re groso’.

F: Ahora, terminando el disco, pensamos en todo lo que había pasado. Amelia había sacado un EP y de la nada estaba haciendo un disco.

A: Cada tema es distinto, tiene un estilo y un género distinto. Peor salió naturalmente, no lo buscamos. (Otra vez, la Amelia que no busca, se encuentra y hace) No hay ninguno con ukelele solo. Tratamos de que sea distinto al EP. Son todos distintos y están más producidos.

F: Igual sí mantienen el hecho de que los temas siguen siendo la voz de Amelia, con un fondo.

A: Le había dicho a Fer que quería hacer los temas del EP más producidos (acá Amelia en modo se encontró, se conformó y lo quiere cambiar). Pero me re costaba, nos costaba a ambos. Me proponía algo y yo decía ‘no me suena, que no me convence’. Me costaba meterme en eso. Y él me dijo que los grabe como los compuse (acá Fermín en modo Amelia), y yo no lo había pensado, yo había pensado en que tenía que ser como una canción –supongo que se refiere a algo más convencional-, como si con ukelele solo no fuera una canción (otra vez Amelia en modo encuentra, descubre y hace).

Sunset Loop, la primera canción que se conoció y tiene video, pensando en cómo se consume música, es un auto boicot. Y es la voz de una piba acompañada solo por un ukelele.

A: Es que en realidad yo lo saqué cuando todavía iba a la escuela. Sin pensar. A mí me daba nervios que lo vea gente que yo conozco, nunca proyecté algo con ese disco, con esas canciones. No pensé en una carrera a partir de eso. Y creo que eso esté bueno, porque te libera de presiones. Y las cosas que salen naturales, terminan sirviendo mucho.

Link: “Shades of Purple”, el disco nuevo de Amelia, se conocerá esta semana. La canción adelanto.

Link al disco de Fermín.

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