Actualidad | ¿Da para leerlo?

Alfonsina Storni, El dulce daño (1918)

"Hice el libro así: gimiendo, llorando, soñando, ay de mí". Así comienza esta obra literaria publicada en el año 1918, de una joven poetisa de 26 años. Más de 100 años pasaron desde la publicación de este libro de poemas, que de alguna manera simboliza, como gran parte de la obra de Alfonsina, una batalla entre la vida y la muerte.

“Hice el libro así: gimiendo, llorando, soñando, ay de mí”. Así comienza esta obra literaria publicada en el año 1918, de una joven poetisa de 26 años, recién arribada a la metrópolis, madre soltera, sola, buscando un camino en un contexto hostil. Así escribe y publica este libro, una de sus creaciones más ricas y profundas.

Más de 100 años pasaron desde la publicación de este libro de poemas, que de alguna manera simboliza, como gran parte de la obra de Alfonsina, una batalla entre la vida y la muerte. Melancolía 100%. Sobre todo con el diario del lunes, obviamente, porque uno no puede dejar de leer a Alfonsina sin pensar en su trágico fin.

Decía “escribo para no morir”. Contundente. En su libro “Mundo de siete pozos” de 1934 dice: Tienes un deseo: Morir. Y una esperanza: no morir.

En el año 1911, embarazada, sola, con sus escasas pertenencias parte de Rosario hacia Buenos Aires y se instala en una pensión. Allí comienza a realizar diferentes trabajos, mientras su talento literario comienza a abrirse paso.

Comenzó en poco tiempo a codearse y ser admirada por todos los popes de la vanguardia de ese momento: Amado Nervo, Horacio Quiroga, José Rodó, Manuel Ugarte, José Ingenieros, etc. Para contextualizar históricamente el papel y el peso de los poetas, tendríamos que entrar en sintonía con la importancia que tenían estos personajes, social y culturalmente, décadas atrás. En la actualidad han perdido el brillo, el filo, el carisma. Sin embargo, en el siglo pasado, algunos de ellos tenían una pasión por la escritura y por la vida al límite que los hacía excéntricos, incómodos para el status quo: excesos, cuestionamientos, rebeldía. Antecedentes claros de los Rockstars de las décadas posteriores, quienes toman su relevo en la marquesina cultural. Claro que ya no hay estrellas de rock, y que probablemente su relevo lo tomen los youtubers, pero ahí preferiría no me meterme. La poesía ya no existe, y el Rock no molesta a nadie.

En su corta estadía en este mundo conoció la pasión, el amor y la enfermedad. Todo para ella fue intenso: la amistad y la soledad, la alegría y la angustia.

Días antes de su muerte, envía al Diario La Nación un último poema, que es más bien una despedida, en el que avisa: “Si él llama por teléfono / le dices que no insista / que he salido”. Félix Luna y Ariel Ramírez, compositores del clásico “Alfonsina y el mar” se basaron en esta última misiva para la creación de tan hermosa canción.

En Rosario, lugar en el cual Alfonsina residió durante algunos años, existen algunas instituciones que llevan su nombre: un centro de salud, una biblioteca popular, una escuela. El pasaje Alfonsina Storni existe: corre orondo e imponente, a lo largo de sus 100 majestuosos metros, detrás de la plaza López, entre Buenos Aires y Laprida.

Una frase

Este grave daño que me da la vida / es un dulce daño, porque la partida / que debe alejarme de la misma vida / más cerca tendré.

Alfonsina Storni 2.png

Para meter en una charla: Nunca está de más un poco de morbo: hablemos de suicidios de famosos. Kurt Cobain, Robin Williams, Ernest Hemingway, Vincent Van Gogh, Ian Curtis, Leonardo Simmons, Cristina Lemercier, Gianni Lunadei, etc., etc., etc.

Dato curioso: En “Mundo de siete pozos”, como un presagio, casi como un chiste de humor negro, Alfonsina escribe un poema titulado “Yo en el fondo del mar”. En él, relata: “Y sobre mi cabeza / arden, en el crepúsculo / las erizadas puntas del mar”. Todo en Alfonsina Storni es batalla entre la vida y la muerte.

Dato comegato: En el año 1901 su familia se instala en Rosario, más precisamente en el glorioso barrio Echesortu. En la mismísima esquina de Mendoza y Constitución ponen un bar llamado “Almacén café suizo”.

+1: Una página con links a decenas de poemas https://ciudadseva.com/autor/alfonsina-storni/poemas/

Texto original: El dulce daño. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/b/b4/El_Dulce_Da%C3%B1o_-_Alfonsina_Storni.pdf

Música: “Alfonsina y el mar”, por Mercedes Sosa. Compuesta por el pianista Ariel Ramírez y escrita por Félix Luna, en el año 1969.

Mercedes Sosa-Alfonsina y el mar

Spotify: https://open.spotify.com/album/1rNe5jq2OZQ033Ngg0qVZw Álbum “Mujeres Argentinas” de Mercedes Sosa, 1969.

Cine: “Alfonsina”, película argentina del año 1957, dirigida por Kurt Land, con guion de José María Fernández Unsain y Alfredo Ruanova.

http://cineargentino-online.blogspot.com/2014/08/alfonsina-1957-pelicula-completa.html

Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Alfonsina_Storni

Documental: Historia clínica: Alfonsina Storni, “Dispuesta a todo”.

Historia Clinica- Alfonsina Storni

Dejá tu comentario